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La UE acordó crear impuestos a los bancos para pagar la crisis
Los líderes de la UE consensuaron ayer en Bruselas crear impuestos a los bancos para afrontar el costo de la crisis. Si el G-20 no los aprueba, los aplicarán en la eurozona.
La canciller alemana, Angela Merkel, había indicado al llegar a la capital belga que «es necesario tasar a quien puso en riesgo el mercado», y tras la reunión el presidente de la Unión, Herman Van Rompuy, subrayó que es necesario «compartir equitativamente los costos de la crisis y de una mayor estabilidad de sector financiero».
Los países de la UE llevarán la propuesta de tributación a los bancos y las transacciones financieras a la próxima reunión del G-20, que se llevará a cabo en Toronto el 26 y 27 de junio, indicando que aun sin acuerdo podrían seguir adelante solos con la iniciativa. Esta posición fue apoyada con entusiasmo por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, mientras el primer ministro italiano la aceptó con menor entusiasmo: como en Italia no se concedieron ayudas particulares al sector bancario, resulta difícil ahora someterlo a tasación.
En la misma óptica de concentrarse en el sector bancario, los líderes de la UE acordaron -como medida necesaria para devolverle credibilidad al sistema- publicar los resultados de las pruebas de resistencia que están llevando a cabo, país por país, sobre sus 26 grandes grupos financieros. Los Estados europeos se comprometieron a difundir estas informaciones antes de fines del próximo mes e instaron al ejecutivo colegiado de la Unión a ir preparando «medidas adecuadas» para limitar o controlar las ventas al descubierto y los «credit default swap».
Pero la preocupación principal de los líderes del Viejo Mundo -como señaló el boletín mensual del Banco Central Europeo (BCE), difundido ayer- sigue siendo proceder rápidamente y con determinación al saneamiento de sus finanzas públicas, sobre todo para domar el aumento de la deuda, «sin por ello sofocar el crecimiento», como subrayó el presidente de la comisión, José Manuel Durao Barroso. Es así que la cumbre de Bruselas se congratuló con las iniciativas antidéficit tomadas por los gobiernos de la UE, subrayando que «todos los Estados miembros deben estar dispuestos, de ser necesario, a adoptar medidas adicionales para acelerar el saneamiento». Detrás de esta doble maniobra -en la disciplina de presupuesto y el sector bancario- se encuentran las preocupaciones por la situación en España y Portugal, donde se sigue temiendo que se pueda crear un nuevo caso como el de Grecia, lo que pondría en riesgo la estabilidad de toda la zona euro.
Para lograr una mayor estabilidad, será necesario que los países de la UE definan cuanto antes una reforma sustancial del pacto de estabilidad: Barroso ya ha anunciado que las primeras propuestas serán formuladas antes del 30 de junio, y las demás deberán llegar antes de fines de octubre. Estas propuestas estarán centradas en los medios necesarios para reforzar la coordinación de las políticas económicas y de presupuesto, asegurar la vigilancia preventiva sobre reformas estructurales y lanzar un sistema de sanciones para los países que violen las normas fijadas.
Agencias ANSA, Reuters y AFP

