27 de marzo 2014 - 00:00

La unificación monetaria, un trauma que ya se aproxima

La Habana - Cuba se encamina a unificar sus monedas, una de las reformas consideradas más desafiantes en la cruzada del Gobierno por inyectarle vitaminas a la estancada economía, pero la falta de detalles tiene inquietos a los cubanos.

Desde 2003 circulan dos monedas en la isla: el peso cubano (CUP), con el que se pagan los salarios, y el peso convertible (CUC), que se utiliza en la industria del turismo, el comercio exterior, restoranes de lujo y tiendas que venden productos importados.

Como parte de su paquete de reformas para modernizar la economía de estilo soviético, el presidente Raúl Castro dijo que el peso cubano se mantendrá y el CUC pasará a la historia. El sistema actual es uno de los "obstáculos más importantes para el progreso", aseguró.

Pero la falta de detalles sobre la reforma está generando mucha ansiedad en el país.

Crípticas resoluciones que describen las medidas financieras y contables fueron publicadas este mes, pero sin una fecha concreta para entrar en vigor. Y el Estado está impartiendo cursos a dirigentes y contadores para cuando llegue el llamado "Día Cero" para la unificación.

En Cuba casi toda la economía está en manos del Estado y la mayoría de los precios son fijos. Las empresas deben cambiar la moneda convertible al Gobierno a una tasa oficial de 1 por dólar, y el CUC se ha apreciado durante años a 25 pesos cubanos en las casas de cambio estatales que atienden al público.

¿Con qué moneda quedarse?, se preguntan los cubanos, acostumbrados a navegar entre dos pesos por más de una década. "Como no se sabe nada, he decidido repartir mi dinero; tengo dólares estadounidenses, euros y cuanta moneda extranjera sea conocida", dijo riendo Raúl, parado en la puerta del exitoso restorán que abrió hace unos meses en La Habana. "Los clientes pagan con la moneda que traen; yo me ocupo del cambio".

La unificación de las monedas y los tipos de cambios es tal vez la más difícil y socialmente perturbadora de las reformas orientadas al mercado que realiza Castro, aseguran economistas.

"La eliminación de la doble moneda, que tiene como componente fundamental una devaluación, significa en un inicio un shock. No tiene beneficios iniciales, sino que tiene costos a corto plazo y beneficios a mediano plazo", dijo Pavel Vidal, exfuncionario del Banco Central de Cuba, ahora profesor en la Universidad Javeriana de Cali, Colombia. Dentro de los efectos colaterales podría haber un impacto en la inflación, en los salarios y en los balances de las empresas, sostuvo.

Manuel Hernández, un joyero de 67 años que trabaja por su cuenta en La Habana, dijo que confiaba más en el dólar que en la moneda cubana. "Ahora guardo dólares, que suben o bajan, pero me dejan más tranquilo y los puedo usar fuera de Cuba, y un poquito de moneda nacional para lo que se presente", dijo.

Los expertos admiten que no están seguros de cómo va a ocurrir la unificación ni cómo va a poder el presidente Castro mantener su promesa de no crear más dificultades a los cubanos, que han vivido décadas de restricciones económicas y ahora temen que se devalúen sus magros salarios.

Para Omar Laviña, dueño de una cafetería en La Habana, mucha gente apostará a las divisas extranjeras, aunque él prefiere conservar moneda local.

Por eso ha surgido un mercado negro de dólares, eludiendo un gravamen del 10% impuesto por el Gobierno para el cambio de dólares a CUC desde 2003.

Aunque confesó que es difícil de predecir, el economista Vidal cree que el CUC desaparecerá este mismo año. "Por lo que estoy viendo, la desaparición del CUC va a ser bastante rápida, este año, para la empresa, no sé para la población. Me imagino que no, eso crea demasiada incertidumbre".

El experto dijo que el Gobierno ha realizado experimentos en empresas de mover la tasa de 1 a 10, lo que representa una devaluación significativa del 900 por ciento.

Mientras tanto, algunos cubanos siguen sacando provecho de la tasa actual de cambio de 24 pesos cubanos por cada CUC.

"Estamos empezando el negocio y preferimos la moneda nacional, es más seguro", dijo Elena, jubilada y dueña de un punto de venta de pan y dulces caseros en La Habana que da la bienvenida con un cartel que dice "Venta en moneda nacional".

Agencia Reuters

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