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Lagos se aleja de Frei y complica más a la Concertación
• Influyente ex mandatario cuestionó cómo fue electo candidato oficialista.
• Nerviosismo ante la ventaja de Piñera
En una foto histórica, Eduardo Frei y Ricardo Lagos, el 17 de enero de 2000, al día siguiente de que el socialista ganara el balotaje ante el derechista Joaquín Lavín. Lagos logró doblegar los temores de sectores empresariales ante un nuevo arribo de un socialista a La Moneda.
El socialista Lagos (2000-2006) cuestionó que no se hayan realizado internas en la Concertación, «como Dios manda», ya que en ellas, a su entender, se debió incluir al díscolo socialista Marco Enríquez-Ominami, lo que habría evitado que éste se presentara por afuera, con un éxito relativo, ya que obtuvo nada menos que el 20,13% de los votos en la primera vuelta.
«Lo que me parece muy complejo para la Concertación es que se procesó muy mal la forma de elegir candidato», aseguró Lagos en entrevista con la emisora Radio Zero, quien emergió del cargo presidencial con alta popularidad y luego retrocedió hasta un nivel cercano al 50% en la actualidad.
El balotaje tendrá lugar el próximo 17 de enero y en él competirán el democratacristiano Frei (el 29% en primera vuelta), respaldado sin disimulo por el Gobierno de la socialista Michelle Bachelet, y el conservador Sebastián Piñera (44%). Las encuestas que se conocieron marcan que el megaempresario Piñera mantiene una considerable ventaja sobre el ex presidente (1994-2000), aunque tiene dificultades para superar el 50%, dado un persistente porcentaje de indecisos en torno al 15%. Se estima que los indecisos son casi todos votantes de Enríquez-Ominami, quien, pese a su origen concertacionista, resistió brindar apoyo explícito a alguno de sus ex rivales. Si se concreta el triunfo de Piñera, sería la primera derrota de la Concertación desde el retorno de la democracia y el primer triunfo presidencial de la derecha en 50 años.
Cuando ya el panorama parecía complicado para el oficialismo ante la proyección que indicaban las encuestas para el moderado Sebastián Piñera, distintos precandidatos de la Concertación declinaron la candidatura. Uno de ellos fue el que mejor marcaba en las encuestas, el propio Lagos, que, según trascendió en su momento, sólo habría aceptado postularse si no había internas.
Ante las declinaciones de Frei y del titular de la OEA, José Miguel Insulza, Frei se convirtió en el candidato del oficialismo apoyado por los partidos mayoritarios de la Concertación: Demócrata Cristiano (PDC), Socialista (PS) y Por la Democracia (PPD). El ex mandatario superó en primarias limitadas a dos regiones a José Antonio Gómez, del Partido Radical Socialdemócrata (PRSD).
«En vez de decir, hagamos una primaria como Dios manda, se optó por decir no. En la primaria podían participar todos y de la noche a la mañana dijeron en la primaria sólo pueden participar los candidatos elegidos por sus partidos», consideró Lagos. «El PS dijo Frei, el PPD dijo Frei, la DC dijo Frei y (sólo) Gómez dijo que no y se hizo una cosa especial ahí, en las regiones», graficó Frei.
Daño electoral
El entonces diputado socialista Enríquez-Ominami pidió competir en las internas, y la cúpula de la alianza se lo impidió, por lo que optó por presentarse como candidato independiente y así alcanzó un quinto de los votos en primera vuelta.
Por razones similares a las de Ominami dejaron el PS Jorge Arrate, un histórico dirigente que se convirtió en candidato de la izquierda extraparlamentaria, con un 6,21% de los votos en la primera vuelta, y el senador Alejandro Navarro, que terminó apoyando al joven díscolo socialista de 36 años.
A juicio de Lagos, el daño electoral que Enríquez-Ominami le causó a la Concertación se pudo evitar si se le hubiera permitido participar en primarias. «No habría ME-O (como llama la prensa a Ominami) ni meísmo si el tema presidencial la Concertación lo hubiera tratado bien. Cuando ME-O dijo yo también quiero ser candidato, se le tendría que haber dicho, métase a la primaria, pero le dijeron, no puede,» sostuvo.
Lagos valoró positivamente el aporte de ME-O en la campaña electoral: «Introdujo temas nuevos y hubo una cierta frescura. Eso efectivamente complicó a la Concertación y también a Piñera», concluyó.
Las palabras de Lagos, de enorme peso en la Concertación, fueron tomadas con cautela. El presidente del PS, Camilo Escalona, se negó a responder los dichos del ex mandatario. «Yo tengo un solo apellido en mi cabeza de aquí al 17 de enero».
En tanto, ayer pareció cerrarse un frente de conflicto con los mineros, que alteraba los ánimos del oficialismo. Unos 5.600 trabajadores de la estatal mina chilena de cobre de Chuquicamata, la más grande del mundo, ubicada en Antofagasta, reanudaron sus tareas tras dos días de huelga.
Agencia EFE


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