Desde mañana y hasta el 23 de septiembre, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) realizarán su Décima Conferencia Nacional Guerrillera en el Caguán, su tradicional bastión en el sureste colombiano, para debatir el pacto de paz alcanzado con el Gobierno de Juan Manuel Santos tras casi cuatro años de negociaciones en Cuba.
"Será un evento democrático que debe señalarnos la ruta a seguir", tuiteó Timoleón Jiménez, alías "Timochenko", jefe máximo del grupo armado nacido tras una sublevación campesina en 1964 y que, según estimaciones oficiales, cuenta con unos 7.000 combatientes armados.
Al llegar esta semana a los Llanos del Yarí en un helicóptero del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), el líder guerrillero destacó la "importancia" de la cita, que a diferencia de las anteriores no se realiza en la clandestinidad, sino con aval de las autoridades y abierta a periodistas.
"Todo lo que estamos haciendo ahora nos va ayudar mucho para avanzar en la búsqueda de los objetivos que tenemos", dijo según imágenes difundidas por Noticias Nueva Colombia, el informativo de las FARC.
El encuentro en el remoto paraje El Diamante, a varias horas por caminos de tierra desde San Vicente del Caguán, no sólo deberá refrendar los acuerdos de La Habana, sino que "dará paso a la transformación de las FARC en un movimiento político legal", según el texto de la convocatoria.
Unos 200 delegados, entre ellos 29 integrantes del Estado Mayor Central, además de representantes de la guerrilla elegidos en las asambleas de base, deberán pronunciarse sobre el fin de un conflicto que involucró a otras guerrillas, paramilitares y agentes del Estado, con saldo de unos 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 6,9 millones de desplazados.
"Ya casi el 90% de las FARC están de acuerdo con los acuerdos. Básicamente significa que en la conferencia tienen un 10% para convencer", consideró el analista Ariel Ávila, de la Fundación Paz y Reconciliación.
El politólogo Frédéric Massé espera que se apruebe "en su totalidad" lo acordado en La Habana, que estipula, entre otros, el desarme de los guerrilleros y su reinserción a la vida civil, el sistema de justicia al que podrán acogerse y su compromiso con reparar a las víctimas.
Para entrar en vigencia, lo negociado con las FARC deberá ser aprobado por los colombianos en un plebiscito convocado para el 2 de octubre.
Pero antes, el presidente Santos y Timochenko sellarán el acuerdo el 26 de septiembre en una ceremonia en Cartagena en presencia de numerosos líderes internacionales, que las FARC replicarán con "un acto político-cultural" en el mismo sitio de su conferencia.
| Agencia AFP |


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