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Las PASO desatan ahora guerra por los fiscales
Rige nuevo listado de jefes de mesa. pueden inscribirse hasta militantes. Más difícil para partidos sumar veedores
Esos cambios pasaron inadvertidos para el común de los mortales, más ocupados en analizar en esas dos leyes el uso de los nuevos DNI y la eliminación del sellado por voto en la vieja "libretita" y la debatida incorporación de los menores de entre 16 y 18 años al mundo electoral.
Pero dentro de esa ley, el kirchnerismo logró la mayor reforma que se recuerde en el procedimiento para que cada partido ubique fiscales en cada mesa o sobre la forma en que se eligen las autoridades que tienen el poder sobre el padrón en cada caso.
La oposición ya viene denunciando que con el nuevo esquema será difícil lograr fiscales para todas las mesas.
No podrá haber, entonces, fiscales partidarios que no pertenezcan a la mesa en la que actúan. Esto es así porque se decidió que "ninguna autoridad, ni aun el juez electoral, podrá ordenar al presidente de mesa que admita el voto de un ciudadano que no figura inscripto en los ejemplares del padrón electoral".
Es decir, un fiscal que represente al partido en la vigilancia de la urna debe ir a votar a otra mesa que puede estar a kilómetros de distancia si se toma en cuenta lo difícil que resulta para los partidos conseguir militantes que se queden todo el día custodiando no sólo los votos, sino también la provisión de las boletas que corresponden dentro del cuarto oscuro.
El la última elección llovieron las denuncias sobre boletas acomodadas por el fiscal oficial en el cuarto oscuro que coincidieron en el candidato presidencial o a diputado, pero en los cargos locales correspondían a otro distrito. No debe olvidarse la vieja máxima de la política que aún se aplica como en sus mejores tiempos: "Urna que no se fiscaliza es incitación al fraude".
Será casi imposible que muchos partidos, sobre todo los más chicos, encuentren a fiscales propios que estén incluidos en el mismo padrón de la mesa o colegio donde deben fiscalizar.
Esa limitación a no poder poner en las mesas fiscales partidarios de otra mesa, colegio o sección fue introducida en la Ley 26.744, votada el 16 de mayo de 2012, cuando se publicitó como gran reforma el hecho de abandonar el registro de voto en la clásica libreta del DNI, pasando a utilizar el nuevo documento y la entrega de una constancia (troquel del padrón de cada mes) para justificar el voto.
La solución que se analiza es arrancar los comicios tanto en las PASO como en la elección general con un fiscal partidario y luego cambiarlo para permitir que vaya a votar. Pero eso exige el doble de fiscales, algo que quizás sólo el kirchnerismo esté en condiciones de pagar.
En la misma ley se estableció otro cambio que ya perturba a la oposición: "Las autoridades de mesa deberán figurar en el padrón de la mesa para la cual sean designados".
En este caso, se trata de los fiscales oficiales que presiden la mesa y dan la fe oficial sobre el recuento de votos.
Para este caso entra en juego la otra reforma que se votó el año pasado: en la Ley 26.774 (un solo número de diferencia con la anterior para sumar a la confusión), votada el último día de octubre de 2012, se dispuso: "Para la designación de las autoridades de mesa se dará prioridad a los electores que resulten de una selección aleatoria por medios informáticos en la cual se debe tener en cuenta su grado de instrucción y edad, a los electores que hayan sido capacitados a tal efecto y a continuación a los inscriptos en el Registro Público de Postulantes a Autoridades de Mesa". Fue en la ley donde la lupa general se puso sobre la discusión por el voto a los 16, sin reparar en el resto del contenido que se estaba votando. Otro clásico del peronismo.
Se sabe que uno de los mayores problemas de los comicios es la ausencia de los jefes de mesa que son designados en primer término por la Justicia electoral. Ahora sus reemplazantes aparecerán de una lista de ese nuevo Registro de Público de Postulantes a Autoridades de Mesa. Una vez más, todo indica que la oposición se quedó retrasada en el camino, en lugar de enviar masivamente a sus militantes a inscribirse en esa lista como sí hizo el kirchnerismo para garantizarse esos cargos estratégicos. De ese registro voluntario saldrán, entonces, quienes efectivamente contarán los votos tanto en las PASO como en la elección de octubre.

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