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"Las quitas de deuda no son voluntarias. Se imponen"
ENTREVISTA A GUILLERMO NIELSEN, QUIEN ESTUVO A CARGO DEL PRIMER CANJE DURANTE 2005
Guillermo Nielsen
Nielsen se pasea por las calles de esta ciudad casi como un jugador local. Es que luego de haber sido durante dos años y medio embajador argentino en Alemania (cargo que dejó en septiembre de 2010), volvió a Berlín en medio del otoño boreal para hablar de su experiencia como negociador de la deuda argentina.
«El FMI de hoy no es el mismo con el que tuvimos que lidiar nosotros», resaltó varias veces en la entrevista. En ese sentido, señaló que «la Argentina tuvo grandes contradicciones con el Fondo porque en definitiva no terminan de incorporar que el default forma parte del juego».
Periodista: ¿Cuál es la principal autocrítica que se hace el FMI?
Guillermo Nielsen: No haber visto venir la crisis. Ése es el eje de este último trabajo. Otro aspecto que se trató fue el de comentar un segundo papel del Fondo, en su rol de asesor confiable.
P.: ¿Estas críticas las adoptan para el futuro?
G.N.: Estamos en un momento de la economía mundial que si no se cambia el marco regulatorio, que dentro del FMI lo llaman governance, la crisis se va a volver a repetir. Hay un aspecto de la crisis en el que no se ponen de acuerdo en dónde empieza la supervisión financiera porque hay contradicciones entre dos modelos. Por un lado, el capitalismo norteamericano-inglés y por el otro, el capitalismo renano-canadiense. Mientras el primero, conformado básicamente por Wall Street y la City londinense, persigue la búsqueda de la maximización del beneficio en el corto plazo, el segundo, en cambio, buscan la estabilidad en el largo plazo. Lo que está en discusión es el rol de la banca como mecanismo de transmisión de los contagios.
P.: Pero en EE.UU. se hicieron ya algunos cambios, como la reconversión de algunos bancos de inversión.
G.N.: Va en ese sentido, pero no hay un ataque en profundidad. Es muy interesante la propuesta de Paul Volcker (expresidente de la Reserva Federal), que hace una división tajante entre los bancos: por un lado, entidades que tengan seguro de depósito y baja rentabilidad, y por otro, las que no brinden seguro, que puedan asumir riesgos más altos. Estamos caminando hacia mecanismos de supervisión distintos y globales. Y la presentación que se hizo estos días también va en ese sentido al preguntarse por qué falló el FMI. A mi parecer, lo hizo porque pasó a ser un instrumento esencialmente del capitalismo anglosajón, mal entendido. La Argentina tuvo unas grandes contradicciones con el Fondo porque en definitiva, según esta visión de capitalismo extremo, no terminan de incorporar que el default forma parte de este juego, en el sentido de que a veces el mercado toma decisiones con información imperfecta. El «clearing» de esas decisiones puede pasar por una reestructuración o por un quite de deuda. Y esto es cada vez más evidente y está cada vez más aceptado.
P.: ¿Es muy distinta la visión hoy?
G.N.: Cuando a la Argentina le pasó lo que le pasó a finales de 2001, en ese momento tuvimos que enfrentar la mayor oposición porque fuimos los pioneros, el caso piloto, donde este tipo de contradicciones se puso de manifiesto.
P.: Algunos países europeos siguen diciendo que no necesitan ayuda.
G.N.: Cuando irrumpe la crisis del euro, tomó a los funcionarios y a los empresarios por sorpresa. Recuerdo, como embajador, haber tenido que estar en discusiones sacando pecho. Recuerdo que un hombre de negocios alemán me decía: «Nosotros no vamos a defaultear; somos europeos, no somos la Argentina». Entonces yo le preguntaba qué quería decir que eran europeos, ¿que tenían un electorado al que le pueden seguir subiendo los impuestos y los va a seguir votando? Desde que irrumpe la crisis hasta hoy hubo un cambio gradual -en el que existe una mayor aceptación de que se necesita una quita de deuda- que lo viene incorporando el mercado hace rato.
P.: ¿Puntualmente en los PIG?
G.N.: Sí. Hasta ahora se hizo sólo en Grecia, pero Portugal e Irlanda van a terminar reestructurando. Las quitas de deuda no son voluntarias. No es una elección, es una imposición de los juegos del mercado. Te aumentan las tasas de interés y eso complica más todavía el problema.
Entrevista de María Iglesia

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