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Las reservas que fascinan al turismo
Espacios de conservación y protección de la naturaleza, los parques nacionales tienen una larga tradición en la Argentina. El Iguazú, en Misiones, es por lejos el más concurrido del país, seguido por el parque Los Glaciares (Santa Cruz). En la lista de los más populares siguen el Nahuel Huapi (Río Negro); el Tierra del Fuego; el Lanín (Neuquén) y El Palmar (Entre Ríos).

Desde el punto más alto de América (Cerro Aconcagua 6.962 sobre el nivel del mar) hasta el punto más bajo del país (Laguna del Carbón en la provincia de Santa Cruz, 107 metros bajo el nivel del mar), y desde el trópico hasta el frío subantártico de Tierra del Fuego, existe una enorme variedad de hábitats. En cada región del país la Administración de Parques Nacionales de la Argentina cuenta con áreas protegidas que conservan muestras representativas de la inmensa biodiversidad del territorio (Ver infografía). Tres de los parques nacionales con que cuenta el país han sido declarados Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco: las Cataratas del Iguazú, el Cañón de Talampaya y el Parque Nacional Los Glaciares junto a Península Valdés (no declarado Parque Nacional, pero sí la Ballena Franca Austral). Todo un abanico de posibilidades para vivir la naturaleza virgen y realizar diversas actividades como pesca deportiva, trekking, rafting, cabalgatas, mountain bike y safaris fotográficos, entre otras. La mayoría de los parques nacionales argentinos comprenden en realidad dos categorías distintas: parques nacionales, que tratan de conservar los ecosistemas en su estado más natural posible, y por tal motivo sólo se permiten en ellos el desarrollo de actividades turísticas y la investigación científica; y reservas nacionales, que generalmente rodean los parques y actúan como una zona de amortiguación de los impactos que producen las actividades humanas en las áreas aledañas no protegidas y, además de las actividades recreativas y científicas, admiten el aprovechamiento regulado de los recursos naturales bajo la supervisión de la Administración de Parques Nacionales.
ETERNAS CATARATAS
El Parque Nacional Iguazú con sus cataratas es el más convocante de todos. Se trata nada menos que de una de las nuevas Siete Maravillas del Mundo (elegidas por voto popular en 2011) y de un sitio perfecto para visitar durante una escapada de pocos días. El otoño es, a su vez, una época muy apropiada para viajar a Puerto Iguazú, Misiones, ya que las temperaturas no son tan altas.
El Parque Nacional Iguazú es el gran atractivo local y merece ser visitado, al menos dos o tres días, para lograr recorrer con tranquilidad todos los senderos y las zonas de saltos. La Garganta del Diablo es el sitio más buscado por los visitantes y jamás defrauda las expectativas, con su caudal de 600 metros cúbicos por segundo cayendo libremente desde ochenta metros de altura. El Circuito Superior, a su vez, brinda una caminata por pasarelas planas con vistas panorámicas de las Cataratas desde el río Iguazú Superior. El Circuito Inferior regala vistas cercanas de los 275 saltos que poseen las Cataratas, a la vez que invita a internarse en áreas selváticas, entre la verde y tupida vegetación y la tierra colorada. En tanto, el Sendero Macuco es uno de los más recomendables para internarse en la selva y descubrir pequeñas cascadas y ollas formadas por el agua del río Iguazú.
EL MÁS ANTIGUO
Las alturas de los Andes que se elevan hacia el oeste, dominadas por la nieve, la intrincada red lacustre que dejaron los glaciares y el sotobosque, son algunos de los lugares que integran la travesía Nahuel Huapi, el primer Parque Nacional del país, creado el 29 de septiembre de 1934, y el segundo en extensión.
Las tierras, ubicadas entre Río Negro y Neuquén, fueron donadas en 1903 por el perito Francisco Pascasio Moreno con el objetivo de conservar -según expresó- las bellezas naturales de la Patagonia. Entre otros escenarios, las mismas incluyen a Puerto Blest, la laguna Frías, la cascada Los Alerces, la isla Victoria, el valle Encantado, el lago Nahuel Huapi, la cascada de los Cántaros, los cerros Tronador y Catedral, el camino de los Siete Lagos, los lagos Gutiérrez, Mascardi, Hess y Steffen, y el río Manso.
Con una riqueza biológica superlativa, este parque hospeda en sus bosques, estepas y altos patagónicos, a más de un millar de especies botánicas superiores y a 334 especies de animales vertebrados, algunos en peligro de extinción, como el huemul, la paloma araucana y el huillín. Sobre Puerto Pañuelo parten excursiones que pasan por la isla Victoria -donde se puede conocer un vivero de coníferas y pinturas rupestres- y que llegan al sur de la península de Quetrihué, donde se encuentra el bosque de Arrayanes. En la zona sur se pueden realizar caminatas, montañismo exigente, recorridos vehiculares, kayaking y rafting, de todos los niveles.
Uno de los trayectos más interesantes es el que une a los lagos Gutiérrez, Mascardi, Hess y Fonk y culmina en la famosa cascada Los Alerces, al sur oeste del parque; aunque también se puede bordear el lago Mascardi y desembocar en el paraje Pampa Linda, al pie del cerro Tronador.
EL GIGANTE DE HIELO
Famosa por su belleza única, que se expresa en gran variedad de paisajes y ecosistemas, la Patagonia merece ser recorrida de punta a punta. No es sencillo transmitir las sensaciones que genera estar frente a una maravilla como el glaciar Perito Moreno. La mayoría de la gente que llega hasta las pasarelas del Parque Nacional Los Glaciares (Santa Cruz) se queda largas horas en silencio, observando al gigante blanco, escuchando el sonido de los desprendimientos, festejando las grandes rupturas de hielo, cambiando de punto de vista cada tanto y tomando innumerables fotografías. Una maravilla que vale la pena visitar.
COSTA, BOSQUE Y CERROS
El Parque Nacional Tierra del Fuego, a 12 km de Ushuaia, es único por unir costas marinas (sobre el canal Beagle), montañas, valles, ríos y lagos originarios de glaciares. Se divide en Reserva Natural Estricta, Reserva Silvestre y Área Recreativa, sector abierto al público por Bahía Lapataia. Fue lugar de asentamientos de yaganes y onas. Hay protegida diversidad de flora y fauna (andina, forestal, de pradera, acuática, a la que se sumaron animales exóticos).
UN OASIS EN NEUQUÉN
Más de 400.000 hectáreas, 24 lagos de origen glaciario y un imponente volcán, el Lanín, que da el nombre al Parque Nacional creado en 1937 con la intención de resguardar los bosques norandino-patagónicos que contienen especies como el pehuén, el raulí y el roble pellín, que sólo se encuentran en un área reducida de la provincia de Neuquén.
El Parque Nacional Lanín está dividido en cuatro áreas; cada una cuenta con diferentes atractivos, actividades y servicios: Área Huechulafquen (Sendero de interpretación El Bosque, Sendero de ascensión al cerro Chivo, Sendero a cascada el Saltillo, Sendero a la seccional Paimún Y Sendero al Refugio Paimún); Área Tromen (Sendero a la naciente del río Malleo y lago Tromen, Ascenso al volcán Lanín, Senda Puerto Arturo-Auquinco-Laguna Verde, Senda Terman Lahuencó-Fondo lago Paimún-La Unión, Senda Quila Quina-lago Escondido-Ruca Ñire-Pucará); Área Villa Quila Quina (Sendero a la Fuente de agua mineral carbonatada, Sendero a la cascada del Arroyo Grande, Sendero de interpretación El Cipresal) y Área Lácar-Queñi (Circuito Arrayán y Playa Catritre).
CERCA DE LA CAPITAL FEDERAL
Creado en 1965 para proteger la especie yatay, el Parque Nacional El Palmar, en Colón, Entre Ríos, cuenta con 8.500 hectáreas donde los visitantes se internan en la vida silvestre de la región.
El lugar, en el kilómetro 198 de la Ruta Nacional 14, sobre la ribera del río Uruguay, resume todos los atractivos que tiene esta provincia del litoral: historia, playas de arena blanca, flora y fauna variadas, actividades de río y contacto de primera mano con la naturaleza.



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