10 de marzo 2014 - 00:00

Legendaria Joan Baez aún seduce con su voz

Con una voz impecable, pequeña, intimista, que no permite descubrir el paso del tiempo, actuó Joan Baez en Buenos Aires. En la foto, junto a León Gieco en su presentación en el Gran Rex.
Con una voz impecable, pequeña, intimista, que no permite descubrir el paso del tiempo, actuó Joan Baez en Buenos Aires. En la foto, junto a León Gieco en su presentación en el Gran Rex.
Tour 2014 "Gracias a la vida". Actuación de Joan Baez (voz, guitarras). Con Dirk Powell (banjo, mandolina, guitarra, acordeón, piano, bajo, coros) y Gabriel Harris (percusión). Artista invitado: León Gieco (voz, guitarra, armónica). (Teatro Gran Rex, 6 y 7 de marzo).

El country y el folk, esa rama que tiene la música celta en el oeste de los Estados Unidos, terminó abriéndose en dos caminos. En rigor, hay una tercera línea, de base tradicional, "folklórica" según nuestro lenguaje, que pervive en las zonas rurales. Pero puesta en la industria, hubo una vertiente que derivó en el "folk de protesta" de los años '60 y '70 y otra que terminó mucho más asociada al movimiento del rock con proyección mundial. El recientemente fallecido Pete Seeger y esta legendaria Joan Baez (73), que acaba de actuar en nuestro país, harían parte de la primera de estas corrientes. Bob Dylan, quien fue su compañero de vida a principios de los '60, sería el más notorio de los referentes rockeros con herencia folk.

Con esas herramientas, entonces, llegó una vez más a Buenos Aires Joan Baez, oriunda de Staten Island en Nueva York, que hizo historia con sus canciones combativas y su estilo fogonero que en algún momento sirvió para mover a las multitudes de Woodstock.

Su anterior visita a la Argentina, varias décadas atrás y en tiempos duros, terminó siendo fallida y debió volverse a su casa sin actuar. Pero probablemente aquellos conciertos, que no fueron, hubieran sido muy similares a lo que escuchamos ahora en el Gran Rex. Joan Chandos Baez luce un corte de pelo corto a lo varón, un vestuario sencillísimo, una sonrisa eterna y una voz impecable pequeña, intimista- que no permite descubrir el paso del tiempo. Su repertorio, en esta parte de su gira que bautizó como la emblemática canción de Violeta Parra, mezcla temas del folk tradicional, canciones suyas con varias décadas de existencia, "piezas country tristes" como las califica con algo de chiste-, sus clásicos infinitos "Joe Hill", "Long Black Veil", "La balada de Sacco y Vanzetti"- y unas cuantas canciones latinoamericanas en nuestros idiomas "La llorona", "Mi venganza personal" del nicaragüense Tomás Borge, "Te recuerdo Amanda", "Cáliz" de Chico Buarque, la mexicana "El preso número nueve", por supuesto "Gracias a la vida", etc. Ofrece su versión, sola con la guitarra, de "Don't Cry for Me Argentina", una "canción políticamente incorrecta", aclara. El santafesino León Gieco fue "my special guest" "mi invitado especial"- y con él hace "Como la cigarra" y "Sólo le pido a Dios", al principio, y "Blowin' in the Wind" a la hora de los bises. Y casi como un himno, termina con "No nos moverán", a capella y con la platea haciendo el coro.

Buena parte del concierto, que lamentablemente convocó mucha menos gente que la que hubiera merecido este prócer de la canción, tuvo a sus guitarras que cambió constantemente- como único acompañamiento. En otros casos, se sumaron dos músicos, Gabriel Harris en percusiones latinas varias y Dirk Powell en una gama amplia de instrumentos. Pero, en cualquiera de los casos, no se perdió ese espíritu de melodía acompañada, de fogón; como si la modernidad jamás hubiera llegado a la vida de esta mujer. No hay en su estilo arreglos en el sentido técnico de la palabra. Su guitarra y/o sus músicos hacen acordes y rítmos o se atreven con algún pequeño solo, pero siempre la voz y lo que se dice está en primer plano. Y con eso le alcanza.

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