"No es fácil estar aquí, hablarles primero a ustedes que a mi familia, pero lo más importante es darle las gracias a Dios por la fortaleza, por llegar a este feliz retorno y agradecer a las autoridades", dijo Pinto, de 29 años, quien fue secuestrada el domingo 6 de abril en las afueras de su casa, situada en Los Chaguaramos, por un grupo de personas encapuchadas y armadas.
La jefa de corresponsales del canal de televisión Globovisión, que fue liberada cerca de un hospital en Cúa, estado de Miranda, explicó que no pudo ver los rostros de sus raptores porque siempre tuvo los ojos vendados y aseguró que la trataron bien.
Pinto, que prefirió no dar detalles de "la pesadilla" que le tocó vivir, agradeció el trabajo de los medios de comunicación porque haciendo "el caso público, ejercieron presión" para su liberación. "En esta pesadilla que viví estuvieron presentes porque me hacían llegar las noticias, me las leían", acotó.
Por su parte, el ministro Rodríguez Torres señaló que "la presión policial jugó un rol importante" en la liberación, pero "no hemos querido adelantar" mayores informaciones sobre un caso en el que trabaja "un equipo especial para registrar los detalles y poder llegar a los responsables", agregó.
Sobre el móvil, dijo que el Gobierno se hizo la pregunta de "quién gana con esta acción". "En la medida en que podamos ir dando respuestas a esta pregunta podremos acercarnos a la solución definitiva de este caso", agregó.
La periodista, prosiguió el funcionario, "tiene una particularidad" y es que su suerte "impacta en tres sectores vitales de la sociedad, más en un momento en que estamos en un proceso de diálogo". "Ella es periodista, y hay que ver lo que implica en materia de seguridad el secuestro a una periodista; en segundo lugar, es coordinadora de la Pastoral Juvenil, lo que entraña un impacto importante en la Iglesia Católica, y en tercer lugar, es estudiante, lo que impacta en el sector estudiantil", añadió.
Rodríguez Torres había descartado el pasado fin de semana que el secuestro de Pinto pudiera tener un móvil político e incluso sostuvo que tenía "ciertos indicios" que apuntaban hacia el secuestro con fines de extorsión, opinión que modificó ayer.
Sostuvo que el delito de secuestro se redujo un 51% a nivel nacional, pero no ofreció más detalles al respecto. De acuerdo con los datos más recientes de la organización no gubernamental Instituto de Investigaciones de Convivencia y Seguridad Ciudadana (Incosec), en 2010 se denunciaron 686 secuestros, cifra que casi se duplicó en 2011, al llegar a 1.150 casos.
Sobre la inseguridad en general y según diversas encuestas, la violencia delictiva con resultados homicidas es una de las principales preocupaciones en Venezuela, país donde las cifras oficiales sostienen que en 2013 se registraron unos 11.000 asesinatos. El Observatorio Venezolano de Violencia, no obstante, asegura que la cifra ascendió a 25.000 durante el año pasado.
| Agencias EFE, ANSA, DPA y AFP |


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