22 de marzo 2011 - 00:00

Libia: EE.UU. busca ceder el comando pero surgen fricciones en la OTAN

La zona próxima a la ciudad de Bengasi, en el este de Libia, es uno de los blancos predilectos de la ofensiva aérea aliada (arriba). Los rebeldes antigadafistas se ven aliviados por la necesidad de sus enemigos de escapar al fuego occidental, lo que les permite consolidar posiciones en su bastión (abajo).
La zona próxima a la ciudad de Bengasi, en el este de Libia, es uno de los blancos predilectos de la ofensiva aérea aliada (arriba). Los rebeldes antigadafistas se ven aliviados por la necesidad de sus enemigos de escapar al fuego occidental, lo que les permite consolidar posiciones en su bastión (abajo).
Trípoli y París - Las fisuras entre los miembros de la coalición internacional que participan de la operación en Libia ya eran difíciles de disimular. Mientras que el Reino Unido y EE.UU. realizan gestiones para que la OTAN tome el mando de la ofensiva, Francia la rechaza a rajatabla.

La Alianza Atlántica no consiguió superar ayer sus divisiones sobre qué papel desempeñará en la intervención militar en Libia, ya que Francia se niega a que tome el comando de la operación y Turquía no quiere darle carta blanca para imponer una zona de exclusión aérea.

Durante una reunión, los embajadores de la mayoría de sus 28 países miembros confirmaron su deseo de que la organización releve lo antes posible a la coalición, que emprendió una campaña de bombardeos el sábado. La posición a favor fue resumida por el jefe de la diplomacia luxemburguesa Jean Asselborn: «Mi país, como muchos otros, sólo tiene un medio para participar: es en el marco de la OTAN».

El lunes por la noche, el jefe del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, fue muy directo en ese sentido: «Queremos que el comando de las operaciones pase a la OTAN y que haya una coordinación distinta de la que existe actualmente», dijo, citado por las agencias locales.

Horas antes, su ministro de Relaciones Exteriores, Franco Frattini, había dicho si la cuestión no se arreglaba, Italia retomaría el control de las bases que puso a disposición de la coalición. La medida afectaría en primer lugar a Estados Unidos, que por el momento no tiene portaaviones en la zona. Muestra de la tensión creciente, Noruega indicó que sus aviones no participarán en las operaciones hasta que no se aclare quién asume el comando.

Actualmente, las operaciones de la coalición efectuadas por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, son nacionales y coordinadas por los cuarteles generales de Ramstein, al oeste de Alemania, y de Nápoles, al sur de Italia.

Sin manifestar una preferencia, el secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates, indicó que en los próximos días su país esperaba transmitir la responsabilidad de la coordinación de las operaciones ya sea «a Francia y a Gran Bretaña», o bien a la «maquinaria de la OTAN». Ayer el presidente Barack Obama dio un paso adelante y reveló que la organización ayudará a coordinar «la siguiente fase», en afirmaciones que fueron respaldadas por el primer ministro británico, David Cameron.

En la vereda de enfrente, Francia considera que si la OTAN dirige la intervención, los países árabes no querrán participar, peor aún, terminarán denunciándola.

Al término de la reunión de ayer, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, observó que la OTAN «estará dispuesta a aportar su apoyo dentro de unos días», en un intento, al parecer, de darle un papel complementario y no central a la alianza.

Otro punto de la discordia viene de Alemania y Turquía, que no quieren que en caso de intervención de la OTAN, ésta bombardee como lo hizo la coalición desde hace 48 horas.

Al cabo de una semana de intensos debates, se validaron los planes de las operaciones para dos de las tres misiones que la OTAN podría llevar a cabo: seguridad de una operación humanitaria y respeto del embargo de armas.

No obstante, el domingo en la noche, el embajador turco pidió a la OTAN revisar lo que constituye su tercera misión -una zona de exclusión aérea- queriendo al parecer garantías sobre la reglas de la operación para que los civiles libios no estén en peligro.

Ayer, el primer ministro turco, Tayyip Erdogan, dijo que Turquía quería que se cumplieran varias condiciones para un papel de la OTAN: «Nuestro mayor deseo es que esta operación se termine lo antes posible, que el pueblo libio decida su propio futuro». «Si la OTAN va a entrar en la operación, tenemos algunas condiciones. La OTAN debería entrar con el reconocimiento de que Libia pertenece a los libios, no para la distribución de sus recursos», agregó.

En ese marco, aunque no figura en la resolución aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos reveló ayer que uno de los principales «objetivos» de la ofensiva en Libia es forzar la salida de Gadafi.

Desde el Departamento de Estado, uno de sus voceros indicó que el derrocamiento de Gadafi estaba en la lista de tareas de la coalición extranjera. Esa idea cobró fuerza después con las declaraciones que el presidente Barack Obama realizó desde Chile: Gadafi «debe marcharse», aseveró.

En el terreno, Al Yazira informaba que la zona residencial del dictador estaba siendo atacada y que columnas de humo denso salían del lugar.

Anoche, habitantes de Misrata, la única ciudad importante del oeste en manos de los rebeldes, denunciaron que fueron atacados por el régimen y que al menos 40 personas habrían muerto. La información no podía ser confirmada inmediatamente.

Agencias EFE, AFP, Reuters y ANSA, y Ambito Financiero

Dejá tu comentario