Llaman a empresarios para poner freno a importaciones

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• MECANISMO INFORMAL QUE REMITE A LA METODOLOGÍA DE GUILLERMO MORENO
En despachos oficiales sostienen igualmente que el ingreso de productos no dio un salto importante y que se “normalizó” el régimen de licencias automáticas y no automáticas.

El mecanismo está bastante lejos de poder considerarse un "control" a las importaciones. En todo caso, se trata de un pedido de atención, apenas un comentario a tener en cuenta. El dato es que el Gobierno ha comenzado a utilizar en los últimos días mecanismos informales para tratar de bajar el caudal de importaciones, sobre todo en sectores sumamente sensibles como los textiles y calzado. El eufemismo remite invariablemente a las llamadas telefónicas, las mismas que solía hacer el exsecretario de Comercio, Guillermo Moreno, en las épocas del cepo cambiario. Claro que en aquel momento esa práctica era una derivación de la falta de dólares para cancelar esas compras y que las surrealistas y draconianas escenas de aquél momento afortunadamente no volvieron a repetirse. Hoy, en cambio, sobran dólares, pero para los empresarios, asusta el impacto que pueda tener el ingreso de productos en estos sectores.

"Las llamadas del Gobierno evidencian que como el mercado interno se achicó, una suba marginal de las cantidades importadas puede generar un efecto negativo en la producción local de todas formas", señala Horacio Moschetto, secretario de la Cámara de la Industria del Calzado. El dirigente confirma que desde el Ministerio de la Producción, los funcionarios han comenzado a realizar llamadas telefónicas y pedidos personales a algunos importadores para que bajen la cantidad de compras al exterior. Ese accionar, que confirman también en otros sectores, tiene una explicación.

Por un lado, ocurre que las licencias no automáticas que existen en el sector obligan al Gobierno a dar una respuesta en estos pedidos puntuales de exportación a los 60 días. Explican en el sector del calzado (compuesto por más de 2.000 empresas) que una vez pasado ese plazo, generalmente esos pedidos se autorizan. Por otro, que el sector viene de registrar un descenso del 6% en la producción de pares en los últimos 12 meses (pasó de 147 millones a 138 millones), si bien los importados crecieron de 21 a 27 millones.

La balanza comercial viene de arrojar en febrero un déficit de u$s 122 millones según el INDEC. Las mayores compras al exterior correspondieron a vehículos automotores, combustibles y bienes de consumo. Sin embargo, en el análisis de cantidades importadas, crecieron sólo las de los bienes de consumo y vehículos. Dentro del primer grupo el INDEC especifica que se compró del exterior calzado, textiles, paraguas, muebles y flores artificiales, entre otros productos.

Si bien en 2016 las cantidades importadas apenas aumentaron 3,9%, los bienes de consumo lo hicieron un 17%. El dato es contundente si se tiene presente que los sectores que producen en ese mismo mercado se achicaron fruto de la caída de la demanda interna. Esa comparativa es fácil de evidenciar: por ejemplo en el sector textil, la actividad se achicó 5,3%, con una suba de las cantidades importadas de 7,9%. En el sector de calzado, también se redujo la actividad económica más de 6%, mientras que las cantidades importadas treparon 16%. Casos similares existen en el resto de los rubros mencionados.

En los despachos oficiales sostienen que las importaciones no dieron un salto importante y que se "normalizó" el régimen de licencias automáticas y no automáticas. Por otro lado, reconocen que durante 2016, tuvieron que dar luz verde al conjunto de DJAI (Declaraciones Juradas Anticipadas de Importaciones) que fueron "heredadas" del kirchnerismo y habían sido objeto de un fallo de la OMC. Esta situación fue reconocida en su momento por el propio ministro Cabrera.

"La sustitución del régimen para las compras externas (se sustituyó las DJAI por el SIMI) fue clave para apuntalar los volúmenes importados más allá del encarecimiento de las compras externas por la devaluación", sostuvo Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina.

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