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Llegó Sabina y apoyó a Mario Vargas Llosa
Joaquín Sabina ayer en Buenos Aires: «A mis amigos no les pido ni su carné de identidad ni les pregunto sus ideas políticas», dijo sobre Vargas Llosa.
«Vargas Llosa es mi amigo, y yo a mis amigos no les pido ni su carné de identidad ni les pregunto sus ideas políticas», enfatizó ayer Sabina en su encuentro con la prensa en el Luna Park. «Vargas Llosa un enorme escritor», dijo «y aunque en sus artículos y en sus proclamaciones políticas se declare casi siempre de un ultraliberalismo feroz, con el que no comulgo en absoluto, sus novelas son mucho más de izquierdas, a pesar suyo, que las de muchos escritores de izquierdas». También señaló que «la única persona que ha estado realmente en su sitio ha sido la Presidente, que ha dicho que no había por qué vetar a nadie».
Vestido con un sombrero panameño y un saco escocés, Sabina ofreció una conferencia de prensa antes de viajar a Tucumán, donde mañana arranca con una gira de catorce conciertos por el país que intercalará con un recital en Montevideo y cerrará en Asunción el próximo 14 de abril.
A continuación de su defensa de Vargas Llosa sobrevino su defensa a la ley de medios impulsada por el gobierno: «en la Argentina el proyecto de los K agrupa a mucha gente de la que yo me siento cerca, así que ojalá les salga mejor que a Zapatero, a quien yo apoyé y luego fue derrotado por no haber sabido que venía una crisis»
Sabina insistió en su «romance» con la Argentina, recurriendo inclusive a algunas expresiones porteñas muy gráficas, y rechazó que el nombre de esta gira, «El penúltimo tren», pueda tener alguna relación con un supuesto retiro en el que no está pensando «para nada». La gira, explicó, es una continuación de la que ya presentó en enero del año pasado en el país, ampliada debido al pedido del público, con un tercio del repertorio renovado «para no aburrirles».
Dijo que el público español también es fiel a su música aunque «los argentinos tienen una manera más emotiva de manejar su amor, por eso esta vez tengo ganas de hacer menos estadios de Boca y más Luna Park, porque estoy buscando una relación menos tribal con el público. De todos modos, el lugar donde mejor se manifiesta el amor porteño es en mi Bombonera querida y es tan eléctrico lo que sucede ahí que, al final, uno no se acuerda ni de cómo fue el concierto».


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