3 de agosto 2010 - 00:00

“Llevará tiempo bajar riesgo-país a niveles de los vecinos”

Robert Wood
Robert Wood
«Aun tomando el camino correcto, llevará tiempo reducir el riesgo-país a niveles de los vecinos», sostuvo el economista norteamericano Robert Wood. En ese sentido, diferenció a la Argentina con países como Brasil, Perú y Colombia, «que impulsaron políticas más ortodoxas y prudentes durante la última década».

Wood es especialista en la Argentina y en otros países de la región del Economist Intelligence Unit, la consultora que es parte de la revista británica The Economist. Desde su oficina, que está ubicada en Nueva York, respondió las preguntas de este diario. Criticó que la Argentina «en lugar de aprovechar la recuperación del sector de la agricultura, que ayuda a la economía en su conjunto, y poner las bases para un crecimiento sostenido de largo plazo, se está persistiendo con políticas procíclicas y distorsivas».

Periodista: A un mes del cierre del canje, ¿cómo evalúa el resultado de la operación?

Robert Wood:
Es positivo que por fin se haya realizado y el nivel de participación de los dos canjes (2005 y 2010), del 90% en total, abre el camino para permitir a la Argentina emitir bonos. Idealmente, se hubiera resuelto antes. Sin embargo, dado a la alta percepción de riesgo hacia la Argentina, la cantidad de lo que pueden emitir y a qué precios seguirá siendo desfavorable por mucho tiempo.

P.: En ese sentido, la Argentina no consigue colocar deuda en el mercado internacional a tasas de un dígito mientras que España, Grecia o Irlanda sí, con los problemas que conocemos. ¿Qué hace falta para lograrlo?

R.W.:
Los mercados castigan a los países que han tenido default, sobre todo recientes, y tomará un cambio en las políticas macroeconómicas y una consolidación de ellas durante varios años para mejorar la credibilidad de la Argentina. Aun tomando el camino correcto, llevará tiempo reducir el riesgo-país a niveles de los vecinos que impulsaron políticas más ortodoxas y prudentes durante la última década, como es el caso de Chile, Perú, Colombia y Brasil. Estas gozan de mayor credibilidad en sus políticas macroeconómicas, y los fundamentos de sus economías son más sólidos y equilibrados. En el corto plazo, la Argentina vive el buen momento gracias a la recuperación de la agricultura, pero a la vez se sigue con políticas fiscales y monetarias expansivas que pasarán factura. Resolver el problema de la inflación, empezando por aumentar la credibilidad de su medición, debería ser una prioridad, pero en lugar de hacer eso, se está estimulando el consumo y desalentando la inversión de largo plazo.

P.: ¿Qué opina del valor del dólar en la Argentina?

R.W.:
Después del default y devaluación en 2001-2002, una política cambiaria para un peso débil tuvo un papel útil en la fase de recuperación, entre 2003 y 2005, y dado las dificultades de acceso a capital externo. La industria argentina se puso en pie de nuevo gracias a la protección que le daba contra las importaciones, que se volvían más caras. Con la completa recuperación de la economía se perdió la oportunidad de normalizar las políticas macroeconómicas y eliminar distorsiones y adoptar un cuadro macroeconómico más ortodoxo y prudente, parecido a los países antes mencionados que les ha funcionado bastante bien.

P.: Cristina de Kirchner anunció aumentos para jubilados y en la Asignación Universal por Hijo, que no tendrían impacto en la inflación, aseguró. ¿Qué opina?

R.W.:
Son parte de las políticas expansivas que buscan aumentar el ritmo de la actividad antes de las elecciones. Contribuirán a las presiones inflacionarias como las otras anteriores. Después de la nacionalización en 2008 de las pensiones hay un mayor peso que cae sobre el Estado en el futuro.

P.: En los últimos meses se recuperó el nivel de actividad anterior a la crisis de 2008. ¿Con qué problemas se encontrará la economía argentina en esta nueva etapa?

R.W.:
Hay que tener en cuenta que es de corto plazo, con un ciclo de nuevo expansivo con miras a las elecciones, con un ajuste que pasará factura después. La Argentina también está disfrutando de la expansión en Brasil, lo que ayuda a aumentar las exportaciones sobre todo de autos, por las ventajas arancelarias que tiene dentro del Mercosur. Pero en lugar de aprovechar la recuperación del sector de la agricultura que ayuda a la economía en su conjunto y poner las bases para un crecimiento sostenido de largo plazo, se está persistiendo con políticas procíclicas y distorsivas.

P.: Con el crecimiento, el desempleo no bajó mucho. ¿Por qué cree que ocurre esto?

R.W.:
Las empresas permanecen algo cautelosas a la hora de invertir y crear fuentes de empleo. Y permanecerán hasta después de las próximas elecciones con la esperanza de que puede haber un cambio en las políticas macroeconómicas, además de reglas de juego más claras y estables.

P.: ¿Qué estimación tiene para el crecimiento de la economía argentina en 2010? ¿Y en 2011?

R.W.:
Este año esperamos un 6,8% y, el año que viene, una desaceleración al 4%.

P.: El ritmo de crecimiento de las importaciones preocupa al Gobierno y, para evitar el achicamiento del superávit comercial, impone trabas. ¿Qué piensa de estas medidas?

R.W.:
Dificultan las relaciones comerciales con un socio clave, que es China, y responden a una coyuntura que debería ser resuelta por políticas que ayudarían a las empresas a aumentar su competitividad, más bien por trabas de este tipo.

Entrevista de María Iglesia