20 de febrero 2009 - 00:00

LO QUE SE DICE EN LAS MESAS

Las mesas de dinero siguen sacudiéndose por las pésimas noticias que llegan desde el exterior. Obviamente, la plaza local no es el Edén, pero es como si los mesadineristas se hubieran ya acostumbrando al aislamiento del país culminado con la estatización de las AFJP. Ayer, la noticia principal en este sentido fue la decisión de Morgan Stanley de expulsar a la Argentina de la lista de países emergentes para incluirla en la de los «fronterizos». Hubo un operador que señaló que «Morgan Stanley no era una entidad que estaba precisamente en condiciones de calificar por su actual performance en Wall Street». Pero, claro, para tomar esa decisión, tuvieron argumentos de sobra a su favor. Desde el INDEC hasta las AFJP, todo. Casualmente, estas últimas dos jornadas hubo ejecutivos de Morgan Stanley que ofrecían colocar dólares contra garantía de papeles argentinos, pero los bancos domésticos están hiperlíquidos.
Sin embargo cada día que pasa se conocen nuevos alejamientos en las entidades extranjeras que operan en la plaza local. Hubo cambios en la cúpula del JP Morgan, de Merrill Lynch, y a fin de marzo se anunciará formalmente el alejamiento de un influyente ejecutivo de Finanzas Corporativas de otro gran banco. Fronteras afuera, otra leyenda de los mercados, Michael Gavin, se fue del cargo de economista de mercados emergentes de Citadel. Las mesas están muy movidas, en sintonía con el Dow Jones, que ayer quebró la resistencia que tenía en 7.500 puntos y ahora nadie sabe dónde puede terminar. También los recortes llegan a muchas sociedades de Bolsa, especialmente las que asistían casi exclusivamente a las AFJP y que se encontraron con una rotunda caída del volumen negociado. Entonces, se hizo inevitable un achicamiento de la estructura. Otro de los costados de esa estatización que nunca se tomó en cuenta desde el Gobierno.
El fantasma de la nacionalización vuelve a acechar a los dos principales bancos norteamericanos; al menos, lo eran hace pocos meses. Se trata del Citigroup y del Bank of America, cuyas acciones no detienen su caída en picada (ayer, un 14%). Los inversores ya están descontando que estas entidades seguirán el mismo camino que los hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, y que la aseguradora AIG. En los últimos días, se multiplicaron por cien las preguntas de inversores ante esta nueva posibilidad. Aquí van algunos datos para tener en cuenta: los grandes perdedores resultaron los accionistas. Esto significa que tanto las acciones ordinarias como las preferidas seguirían aproximándose a un precio cercano a cero. En cambio, lo sucedido en las últimas experiencias demuestra que los tenedores de bonos podrían quedarse tranquilos, ya que el Gobierno continúa respetando el pago de la deuda. Nadie espera que se repita un escenario de quiebra como el que sufrió Lehman Brothers. También quedarían a salvo los plazos fijos, que, además, tienen garantía estatal de hasta u$s 250.000 por individuo y, desde ya, el dinero en cuentas corrientes depositado en ambas instituciones (ya que cuentan con cobertura del Estado por el 100%).
Mientras Wall Street continúa sin encontrar su piso, son pocos los que se animan a buscar oportunidades. Nada parece demasiado sólido a esta altura como para tomar riesgo. Sin embargo, uno de los productos preferidos es el índice (ETF), que replica al petróleo. El United States Oil (USO) figura entre los favoritos de los private bankers que aún mantienen su trabajo. Luego de la caída de los últimos días, ayer subió más del 6%, tras un fuerte repunte en el precio del barril. Sin embargo, mientras la economía mundial continúe en retroceso, es relativamente poco el recorrido alcista que le queda al crudo. Otra alternativa pasa por mejorar el rendimiento del portafolio sin asumir grandes riesgos, en un contexto en donde los bonos del Tesoro norteamericanos rinden casi un 0%, al igual que los plazos fijos bancarios. La opción pasa por fondos que agrupan bonos de empresas de muy buena calificación (entre «AA» y «AAA»), que ofrecen una tasa de entre el 3% y el 4% anual. Luego hay oportunidades puntuales en bonos corporativos. Bancos y empresas de primer nivel, que nadie duda por el momento sobre su supervivencia, ofrecen más del 6% anual en dólares. Nada despreciable para las épocas que corren. 
¿Y por casa cómo andamos? También hay algunas perlas en el mercado local, que, como es lógico, no se puede escapar del clima escéptico que se apoderó de los inversores globales. Tal vez, lo más interesante pase por los cupones PBI en dólares. El Gobierno debe hacer un pago a fin de año relacionado con el 7% de aumento del Producto de 2008. Del monto por pagar surge que con la compra hoy del cupón PBI en dólares se recupera nada menos que un 115% a mediados de diciembre (fecha de pago anual del cupón). No hay muchas inversiones que permitan recuperar el capital y ganar un 15% en dólares en menos de un año. Es probable que en 2011 no haya pago (si el Gobierno reconoce este año un crecimiento inferior al 3%), pero luego quedan más de 20 años por delante para seguir cobrando. Esto, siempre y cuando el Gobierno argentino cumpla con el pago anual de este instrumento, algo que, viendo la historia del país, genera siempre dudas. 
Hubo muchas ventas de dólares en las últimas jornadas de exportadores. Se los vio muy activos a Cargill y a Dreyfus en ese sentido. Es negocio: si se vende contado y se compran dólares a futuro, los exportadores pueden hacerse de pesos a una tasa de sólo el 11%. Ayer, el BCRA siguió con su política de subas graduales del tipo de cambio, en una jornada difícil para las monedas en la región. ¿Hasta dónde llegará este gradualismo? Probablemente, hasta $ 3,58, y luego el BCRA abrirá las canillas de las reservas para apagar a la demanda.

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