18 de febrero 2011 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

Jornadas con muchas novedades y eventos que movilizaron a los operadores de las mesas, ya todos retornados de sus vacaciones. Visitas relevantes como la de Mark Mobius, administrador del mayor fondo de emergentes del mundo. Hoy dará una charla cerrada sobre oportunidades de inversión este gurú, que, según varios «meseros», tendría más marketing que aciertos financieros en su CV. Pero en concreto se respira un clima particular en el mercado. Las estrellas dejaron de ser los papeles de los países emergentes, y casi podría decirse que en el último mes, se estrellaron. El «talibán», el influyente operador que se escuda bajo ese seudónimo, aportó datos esclarecedores. Advierte que esta es la cuarta semana de salida neta de fondos de los países emergentes. Los bancos centrales de la región están corriendo atrás de la inflación (ni hablar de la Argentina, desde ya). No hay una política muy dura contra la inflación en la región, ajustando las tasas hacia arriba. Tienen sus motivos: suben las tasas y les ingresan más capitales, y en definitiva, el problema se acentúa. En la jerga de los banqueros centrales, este problema se denomina «too many targets». Los bancos centrales tienen demasiados objetivos como para mantener la inflación bajo control, promover el crecimiento de la economía y reducir el desempleo. Pero en concreto, casi todos los países emergentes tuvieron una inflación mayor que la esperada, lo que enervó a los inversores en los bonos domésticos. En la Argentina este fenómeno se vio con el desplome de los papeles en pesos.

Pero lo cierto es que con la recuperación de Estados Unidos y Europa recobran brillo los mercados centrales. Para peor de los inversores en emergentes, la tasa en Estados Unidos se pegó un viaje estelar: a 10 años de plazo alcanzó el 3,75% aproximadamente y a 30 años coqueteó con el 5%. El «talibán» dio un ejemplo del impacto. El denominado «bono del centenario» emitido por México a fines de 2010 tenía un plazo de pago de 100 años. Era una señal de que algo olía mal en el DF y en los emergentes en general. Salió ese papel con un cupón de cerca del 5,75% a un precio de 100 dólares. Luego llegó a u$s 106 y ahora vale cerca de u$s 87. Obviamente el despegue de la tasa de largo plazo en EE.UU. dejó su huella. Lo mismo sucedió con los papeles de largo plazo de Brasil, Colombia y Uruguay. El «Disco» de la Argentina, pasó de 96 a 86 dólares. Otra miniburbuja se habría observado en los bonos en pesos locales. Rendían el CER más cinco puntos lo que daba un retorno del 16%. Había una esperanza de una corrección aunque sea «light» del INDEK que se pulverizó al difundirse la inflación de enero.

Donde hubo muchos hombres del mercado financiero fue en la carpa del Buenos Aires Lawn Tennis, en el marco del ATP. La avant première fue el domingo con una fiesta del ATP en LAbeille, sobre la calle Arroyo. Sorprendió allí la presencia de Karina Jelinek, quien cayó con un acompañante desconocido -no era Martín Redrado por cierto sino «Leo», al que cambió por Tomás Costantini-. Y lo hizo en una Ferrari recientemente comprada. En el Lawn Tennis se lo vio a Pablo Cairoli, Capital Markets, un entusiasta tenista. Siguiendo con los comentarios más de farándula que financieros, un operador detectó a Elisa Carrió hace una semana en Bal Harbor, comiendo en Carpaccio, a quien retrató con su Blackberry. Más maliciosos aún, otros operadores aportaban el siguiente dato: hay malestar en el Banco de Basilea por la ausencia de Mercedes Marcó del Pont a las reuniones de la que participan todos los titulares de los bancos centrales. Respecto a las negociaciones por el Club de París, las versiones indican que hay demoras por la conciliación de la deuda dado que está en poder de más de 30 agencias internacionales. La propuesta argentina sería de pagar a 5 años de plazo y quita de los punitorios contra la intención del Club de París de cobrar el 100% en 18 meses.

Las recomendaciones de las principales sociedades de Bolsa pasan ahora por los bonos en dólares: un BONAR X, que vence en 2017 y paga intereses semestralmente, rinde casi un 10% en dólares, mientras que el nuevo Global 2017 (que surgió en el último canje) volvió a rendir por encima del 8,5%. «No se justifica que bonos de duración tan corta sigan con alto rendimiento. Más allá de algunos temores por parte de los inversores, no hubo un deterioro en la capacidad de pago del país», razonaba el director de banca privada de un banco nacional.

Quien volvió a sus raíces genéticas en lo financiero fue el «oso». Sus nuevos argumentos: el índice S&P 500 cerró en torno a 1.330 puntos. El 9 de marzo de 2009 llegó a 666. El 19 de mayo de 2008, a 1.440, que es donde muchos dicen que debería ir a fin de año. En dos años subió el 100%. Se pregunta el «oso»: ¿No será mucho con todo lo que está pasando y teniendo EE.UU. todavía un 9% de desempleo?

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