11 de marzo 2011 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

Cuando se pensaba que 2011 iba a ser un año marcado por las elecciones presidenciales, la realidad es que el primer trimestre se está cerrando con cotizaciones al ritmo de las noticias del exterior. Podría hasta decirse que nada importa a operadores cuando sucede en la Argentina. En ese sentido: ¿qué valor tienen noticias como la caída de las negociaciones con el Club de París o bien la llegada a un acuerdo cuando Wall Street tiembla como lo hizo ayer? Operadores se están especializando en el mundo árabe para tratar de descifrar cuanto puede suceder con Libia o Arabia Saudita. Hasta hay quienes se despiertan a la madrugada (muy «timbeados» a la suba de Wall Street) y se conectan a la señal de Al Yazira en DirecTV para otear las novedades provenientes del mundillo árabe. Sobrevuelan los informes de bancos de inversión con los análisis económicos de los países en cuestión. El pánico puede llegar a sobrevenir si Arabia Saudita entra en rebelión también. Hoy será un día clave porque se convocó a un día de «ira». Puede pasar cualquier cosa en el país que tiene el 10% de la producción mundial de petróleo. Un operador destacaba que los rebeldes en Arabia Saudita son los chiitas, que representan sólo el 11% de la población. Son los que hacen el trabajado pesado en la producción de petróleo. Pero a ello se suman las mujeres. Y hay que tomar en cuenta que el desempleo juvenil en este país llega al 20%. Un mecha encendida sobre la que todo el mundo financiero sopla para apagarla.

¿Milagro argentino? Que el Banco Central haya comprado u$s 100 millones ayer cuando todo se derrumbaba parecía irreal. Lo concreto es que se están comenzando a ver los dólares de los exportadores de soja, que liquidan sus posiciones gradualmente, desde ahora y hasta junio. Ayer fueron varias las cerealeras que operaron en el mercado de cambios requiriendo la «punta compradora». Pero lo que no se ve son las operaciones del mercado informal. Ayer, si bien hubo mayor actividad, no fue como para alarmarse. El «contado con liqui» se negoció a u$s 4,20. En las sucursales de los bancos se sigue observando la «demanda hormiga» de los pequeños ahorristas, que alcanza a u$s 40 millones diarios. Eran el triple en lo peor de la guerra oficial contra el campo. Sin dudas, este número será el termómetro por considerar al evaluar el estado de ánimo de los pequeños ahorristas en la Argentina.

«El S&P está testeando el valor mínimo del 24 de febrero, que fue de 1.294.26. Si lo quiebra y cierra por debajo, ¡a los botes, muchachos!». Así, «el Oso», el ejecutivo de banca privada que se escuda con ese seudónimo, explicaba en un mail su impresión de cuanto estaba sucediendo en la plaza internacional. Cabe recordar que ayer cerró justo a 1.295,11 por lo que se está casi «match point» o al menos, «set point». Predominan ahora las opiniones de los analistas técnicos que con sus velas, canales, etcétera, tratarán de descifrar los valores a los cuales pueden los índices de Nueva York alcanzar un piso.

El misterioso fondo brasileño que está comprando cupones del PBI permitió que la jornada no fuera tan dramática en la plaza local. Ya lleva 900 millones adquiridos en dos jornadas. No es una mala apuesta habida cuenta de que la Argentina seguirá pagando este derivado en los próximos años en función del crecimiento de la economía. Pero cada vez más hay quienes observan similitudes de la economía local con la de Venezuela. El último anuncio con el cierre de la economía no es casualidad. Lo mismo que acontece con el régimen automotor, al que se le impondrá la obligación de exportar para poder importar. Claramente la balanza de pagos es lo que preocupa al Gobierno más que el fomento a la industria local.

Wall Street se sacudió con la noticia de que el fondo Total Return de PIMCO (de u$s 240.000 millones), gestionado por Bill Gross, uno de los más críticos de la política de la Fed, desarmó todas sus posiciones en deuda pública norteamericana. Sostuvo que vendió todos los bonos del Tesoro porque había mejores alternativas de rentabilidad. Gross reconoció que está comprando papeles de países emergentes con rentabilidades del 5% al 6% (Brasil y México, algo de España); y aunque no son tan seguros como los bonos del Tesoro ni tienen calificación de triple A, no están sobrevalorados por las medidas cuantitativas lanzadas por la Fed.

Lo que se viene en la plaza local son los papeles de River Plate. Estarían debutando a fin de mes, una vez que se cuente con el visto bueno de la Bolsa de Comercio y la CNV. Son dos series, una de 5 millones de dólares garantizada por los ingresos del «Fútbol para Todos». Hay otra por 15 millones que se paga con ingresos del contrato con Adidas, ventas de palcos y de los jugadores del plantel. Lo venderán Nápoli Sociedad de Bolsa y Provincia y Nación Bursátil.

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