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Lo que se dice en las mesas
Hugo Chávez
La presión para impedir el reparto de dividendos que comenzó a ejercer activamente el Gobierno sobre las cotizantes, a través de los directores de la ANSES, ya está afectando el ánimo de los inversores. Telecom es una de las compañías que resultaron golpeadas, con una caída cercana al 2% en dos jornadas. Sucede que la empresa estiró hasta abril la definición sobre el futuro pago de dividendos, cuando se esperaba que en la reunión de directorio que aprobó los resultados anuales el tema quedara concluido. Luego de muchos años sin reparto de utilidades, la empresa volvió a repartir en 2010, por el equivalente al 75% de la ganancia, mientras que en 2011 el ratio llegó al 50%. Los bancos ya habían sufrido un bajón del que no lograron recuperarse del todo, tras la medida del BCRA que obligó a incrementar el nivel de liquidez, lo que en la práctica impide el reparto de las utilidades como mínimo este año y el próximo. YPF es otra de las empresas que están afectadas, aunque en este caso la disputa por el Gobierno es más profunda.
Volvió el «Talibán», con facturas por cobrar. Recuérdese que este mix de operador y economista que se esconde -lo bien que hace- tras ese seudónimo a principios de diciembre declaró el fin de la crisis internacional. Fue tras la intervención e inundación de euros que hizo Mario Draghi, del BCE. Pero ¿qué dice ahora el «Talibán? Señala que la fecha clave ahora es el miércoles 29 de febrero, con otra licitación de préstamos con tasa regalada que hará Draghi. Pero ¿es buena o mala noticia que los bancos pidan demasiados fondos? Para el «Talibán», si los bancos piden demasiada asistencia, no es mala señal. En definitiva, habrá inundación de euros y ello es lo que haría falta. «Estamos ya en clima poscrisis, como cuando defaulteó años atrás el fondo de Dubái; Europa está en recesión, pero la crisis y el pánico pasaron a la historia», dijo. Sobre lo doméstico, este influyente gurú anticipa una «República Argenzuela», es decir, parecida cada vez más a la de Hugo Chávez, con poco crecimiento, un 2% anual, y un dólar que de tanto en tanto tendrá una corrección por la alta inflación. Nada que temer por el bajo nivel de endeudamiento, pero nada para amar. De hecho, tras la liquidación de dólares de la cosecha de soja, es de esperar una ampliación de la brecha con el dólar paralelo, pero que seguramente un retoque del tipo de cambio oficial «corregirá».
Hablando de Venezuela, conviene decir que el mercado está más que agradecido. Es que los papeles de PDVSA, la petrolera bolivariana, subieron un 100% en dos años. Y lo interesante es que tienen margen alcista, por cierto. El alza del petróleo y las especulaciones sobre la salud del presidente venezolano ante las elecciones provocaron esos movimientos. Otra alternativa para seguir de cerca, pero no tan «seguras» como los papeles venezolanos: las acciones de los bancos europeos. Paradojas de los mercados modernos: Chávez es más seguro que un banco de la eurozona.
Con el Dow rozando los 13.000 puntos, la «biblioteca» sobre la evolución de Wall Street vuelve a estar dividida. De un lado, los optimistas señalan que el mercado sigue barato pese al «rally» del primer bimestre del año. Y lo sustentan en el récord de utilidades que reportaron las compañías que cotizan en Nueva York en el cuarto trimestre, aun a pesar de la debilidad económica. Del otro lado, los que recomiendan más cautela sostienen que la actividad aún no muestra signos muy claros de recuperación. Pero el principal signo de alarma es hoy el incremento en el precio del petróleo, que ayer llegó a los u$s 108 y creció un 10% en lo que va del año. En la medida en que se mantenga en estos altos niveles, podría dañar la endeble reactivación. Todavía está fresco lo sucedido el año pasado: el primer trimestre fue espectacular, pero en poco tiempo el mercado «devolvió» todo lo que había subido en la primera parte. Sólo la mejora observada en la última parte de diciembre permitió que los principales índices bursátiles de Wall Street cerraran con resultado positivo.
Los «amantes» del cupón PBI se vieron decepcionados el último viernes, cuando el Gobierno divulgó que el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), principal «proxy» del PBI, arrojó un incremento anual del 8,8%. No sólo el aumento fue menor que el 9% esperado, sino que el arrastre estadístico que dejó para 2012 resultó mucho menor (no superaría el 1%). Por eso, ahora se vuelven a hacer las cuentas para ponderar cuál es el atractivo de este producto. La sociedad de Bolsa Tavelli reestimó el «premio» del cupón tomando en cuenta un crecimiento del PBI del 8,8% en 2011 y del 3,5% este año, el recupero para los que compran el cupón en pesos llega al 142% en 22 meses, al 81% en el caso de los nominados en dólares y al 93% en el caso de los de euros. Se trata, por lo tanto, de una inversión interesante, aunque ya no espectacular como hace algunos meses. Y si llegara a entrar en duda un crecimiento del 3,2% de piso en la estimación del INDEC, el derrumbe de este instrumento resultaría muy significativo.
El título del habitual informe de los jueves del «Oso» ya lo decía todo: «Tic, tac, tic tac». El ejecutivo de banca privada que se escuda bajo ese seudónimo mantiene sus advertencias sobre lo que puede suceder con el mercado. Profetiza lo que sigue a continuación: «1) Estamos terminando el primer bimestre del año y en una palabra ha sido un festival; lo que llama la atención es que lo virtual no tiene nada que ver con la realidad; si bien los mercados se anticipan por lo general a la realidad, creo una vez más que esto es producto de la liquidez y tasas bajas que hay en la mayoría de los países centrales. 2) Yo les digo algo: este nuevo parche puede durar dos meses; en abril son las elecciones en Grecia y quizás el que gana al igual que Rodríguez Saá en su momento decide incumplir con todo lo antes firmado y piensa un poco más en la gente y no en los bancos; en seis meses el BCE nos avisará además que no están cumpliendo con lo números. 3) El Dow Jones tocó 13.000 y el S&P, 1.370, y ahora todos hablan de que deberíamos tener una corrección del 3% al 5% para seguir subiendo; comparto la necesidad de una corrección, pero no estoy muy seguro de que la suba sea sustentable y, de ser así, creo que los metales siguen siendo una muy buena alternativa; incomprensible para todos que el euro contra el dólar esté a 1,33; evidentemente, las fuerzas centrífugas no lo dejan caer..., pero, pregunto yo: a Europa qué le conviene, ¿que esté a 1,15 o a 1,40? Absolut «Oso».


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