El denominado "Plan de Energía Limpia" fue adelantado hace un año por la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por su sigla en inglés) y, tras un período abierto a comentarios públicos, su versión definitiva, presentada ayer por Obama, plantea que EE.UU. reduzca para 2030 en un 32% las emisiones de dióxido de carbono de las centrales termoeléctricas respecto de los niveles de 2005.
En su discurso, el mandatario recordó que de esas plantas termoeléctricas procede "aproximadamente un tercio" de la contaminación total por carbono del país y remarcó que su plan es el paso "más importante" tomado jamás en la nación para combatir el cambio climático.
"Solamente tenemos un hogar, un planeta. No hay un plan B", urgió Obama al admitir que ningún país puede hacer por sí solo lo suficiente para frenar el calentamiento global. "No quiero que las vidas de millones de personas se vean afectadas y que este mundo sea más peligroso porque no hicimos nada. Eso sería vergonzoso", enfatizó.
Tratar de frenar el calentamiento global fue una de las promesas de campaña del político demócrata y ahora aspira a convertirla en una piedra angular de su legado. Ayer afirmó que, como dejó claro el papa Francisco en su encíclica sobre el cambio climático, la lucha contra este problema global es "una obligación moral".
Sin embargo, mientras los dirigentes de su partido y los gobiernos de la Unión Europea (UE) celebraron el plan de Obama, la oposición republicana -donde domina el escepticismo de que el cambio climático sea real y producido por la actividad humana- criticó ayer duramente la iniciativa.
Varios de esos republicanos, entre ellos algunos precandidatos presidenciales, consideran que las nuevas directrices de la EPA para las termoeléctricas destruirán miles de empleos y encarecerán el costo de la energía. En el mismo sentido se expresaron la industria del carbón y otras empresas.
Para el senador Marco Rubio, uno de los aspirantes republicanos a la Casa Blanca, el plan de Obama elevará el costo de la electricidad para "millones" de estadounidenses, mientras que su rival Jeb Bush, exgobernador de Florida, lo tildó de "irresponsable". "Será un desastre", aseguró.
En la misma línea, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, sostuvo ayer que la propuesta es "un insulto caro y arrogante a los estadounidenses que están luchando por llegar a fin de mes".
Por su parte, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, llamó a los gobernadores a que se nieguen a adoptar las nuevas directrices de la EPA. Hasta 30 estados podrían sacar toda la artillería pesada para bloquear la implementación de las medidas.
La iniciativa de Obama tampoco tuvo buena recepción entre la comunidad empresarial. La Cámara de Comercio estadounidense adelantó en un comunicado que utilizará "todas las opciones disponibles, incluida la demanda en caso necesario", para tratar de bloquear la nueva normativa.
El "Plan de Energía Limpia" complementa el objetivo general con el que EE.UU. se comprometió ante la ONU con miras a la conferencia global sobre cambio climático que se celebrará en diciembre en París.
Esa meta, formalizada en marzo, consiste en que reducirá para 2025 sus emisiones de efecto invernadero en total, no sólo las procedentes de centrales termoeléctricas, entre un 26% y un 28% respecto de los niveles de 2005.
| Agencias EFE, AFP, DPA, ANSA y Reuters |


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