13 de mayo 2014 - 00:00

Lograda versión platense de “La italiana en Argel”

El régisseur Pablo Maritano recrea en el Teatro Argentino, con su conocido sentido del humor, su versión de “La italiana en Argel” vista algunos años atrás en el ciclo de Buenos Aires Lírica.
El régisseur Pablo Maritano recrea en el Teatro Argentino, con su conocido sentido del humor, su versión de “La italiana en Argel” vista algunos años atrás en el ciclo de Buenos Aires Lírica.
"L'italiana in Algeri"("La italiana en Argel") , ópera buffa en dos actos. Música: G. Rossini. Libreto: A. Anelli. Coro y Orquesta del Teatro Argentino de La Plata. Puesta en escena: P. Maritano. Dirección musical: S. Viegas (Teatro Argentino de La Plata, 11 de mayo).

A poco más de dos siglos de su creación (1813), "L'italiana in Algeri" ("La italiana en Argel") continúa encantando al público por una comicidad que no envejece, por la riqueza y chispa de su música, por la eficacia de su libreto y por la oportunidad de lucimiento vocal que brinda. Con "Il barbiere di Siviglia" y "La cenerentola" conforma la trilogía de las óperas cómicas más representadas de Rossini, aunque no pueda dejar de lamentarse que por estas latitudes esta primacía sea casi exclusiva frente a muchísimos otros títulos valiosos (tanto cómicos como serios) del genial compositor de Pesaro que aún esperan aquí su estreno o su rescate.

En medio de una etapa de transición (tras el nombramiento de Gabriel Senanes como director) el Argentino de La Plata estrenó esta producción en la que el director de escena Pablo Maritano retoma la puesta que realizó años atrás para la asociación Buenos Aires Lírica, con excelentes trabajos de escenografía y vestuario de Andrea Mercado y Sofía Di Nunzio, respectivamente, bien acompañados por la iluminación de Alejandro Le Roux.

La gracia del argumento es realzada por la siempre mordaz mirada de Maritano, quien acierta especialmente en la caracterización de cada personaje: la ridiculez del "seductor" Mustafá, la desenvoltura e inteligencia de Isabella, la absurda pretensión de Taddeo, por nombrar sólo a algunos. Más allá de algunos recursos muy frecuentados, la puesta es dinámica y genera situaciones desopilantes que dan aire fresco a la obra.

Un muy digno "cast" realza la versión. En su debut como Lindoro (uno de los papeles más difíciles para los tenores de esta categoría), Santiago Ballerini sale airoso de la tremenda cavatina de entrada "Languir per una bella" y a lo largo de su desempeño exhibe su bellísimo timbre, su buen trabajo de emisión y su musicalidad y buen gusto, que complementa con una gran soltura escénica. También cumple con el desafío la mezzo Mariana Rewerski, de inmejorable "physique du rôle", coloratura impecable y línea, en especial en el célebre "Pensa alla patria" del segundo acto.

Amén de alguna nota grave con poco peso, Ricardo Seguel es un grandioso Mustafá que casi inspira ternura, y Luciano Miotto compone un Taddeo perfecto en lo vocal y lo actoral. A la excelente Elvira de Oriana Favaro sólo podría reprochársele el ser demasiado encantadora como para merecer el desprecio de su esposo, y Rocío Arbizu hace de Zulma una creación memorable. Correcto el Haly de Juan Pablo Labourdette.

Gran trabajo (vocal y escénico) lleva a cargo el coro masculino a las órdenes de Hernán Sánchez Arteaga. En el foso Silvio Viegas impone tempi ágiles y concierta con gran idoneidad, aunque la orquesta no llega a brillar todo lo que podría (y debería) el organismo estable de un teatro de esta categoría. Antes de la función Carlos Vieu, director musical del Argentino, comunicó la noticia del fallecimiento de la ex primera bailarina de ese teatro, Leonor Baldassari (madre de la soprano Paula Almerares y la cellista Vivana Almerares), una de las más grandes figuras de la danza argentina, a quien le fueron dedicados la representación y también un largo aplauso.

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