Aníbal
Pachano (en
la foto con
Marixa Balli y
Eunice Castro)
aporta
creatividad y
buen gusto a
«Varieté para
María Elena»,
pero por
momentos
también
exagera su
protagonismo.
«Varieté para María Elena» Idea y Dir. Gral.: G. Sofovich. Puesta en Esc.: A. Pachano. Dir.musical: G. Goldman Int.: A. Pachano, M. Balli, E. Castro y elenco. Coreog.: A. Lavallén. Esc.: D. Feijóo. Vest.: A. Pachano y V. de la Canal. (Tabarís.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con sus variadas atracciones, impecable diseño de arte y artistas de primer nivel, este varieté ideado por Gerardo Sofovich en homenaje a María Elena Walsh tiene los ingredientes necesarios para atraer a todo tipo de público.
El ambiente retro que envuelve a todas las escenas no sólo favorece a las dos vedettes principales (ambas caracterizadas como chicas pin up y divas de los años 40) también realza los cuadros musicales, las rutinas circenses y los breves separadores que anuncian cada número. Aníbal Pachano le aportó al espectáculo buen gusto, creatividad y brillo de music hall. No hay duda de que esta impensada asociación artística con Sofovich ha sido muy beneficiosa, para ellos y para el público, y demuestra que este último sigue teniendo un envidiable olfato a la hora de imponer figuras y descubrir nuevos talentos. Su idea de abrir el show con un breve y emotivo video, en donde él mismo recita en off unos versos de la celebrada autora, también agrada por su sobriedad.
La única objeción que cabría hacerle a este espectáculo, es haber incluido temas como «Candyman» y otros de origen norteamericano (muy bien interpretados por Sybil Pintos-, por cierto) que nada tienen que ver con el universo de Walsh ni con su repertorio, que por otra parte abunda en ritmos musicales y en letras que pintan de cuerpo entero a los argentinos. Esto hace que el concepto de tributo se diluya un poco, por más que esta producción haya sido declarada de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, como se anuncia en repetidas ocasiones.
Tampoco ayuda el excesivo protagonismo de Pachano, quien además de incluir una versión autobiográfica de «Se dice de mí» (letra de Sandra Guida) de su último show, insiste en hablar de sí mismo más allá de lo aceptable. Es cierto que el público responde a sus pedidos de aplauso con amable resignación y hasta aceptaa sus tacones rojos, pero nada justifica que cierre la función con un monólogo autorreferencial en el que se ubica a la par de la homenajeada.
Del cancionero de Walsh se escucha un popurrí de temas infantiles a cargo de un grupo de payasos liderados por Pachano; otros dos temas que ya han alcanzado categoría de himno, «Como la cigarra» (algo desvirtuado por la presencia de ninfas, faunos y hadas) y «Serenata para la tierra de uno» ambos interpretados con impecable vena lírica por Alejandro Melidoni, y una deliciosa versión del «Twist del mono liso» en la que se destaca el cantante y bailarín Nicolás Armengol.
Desde luego no podía faltar el tema infantilmás popular de todos los tiempos «Manuelitala tortuga» que en este caso da pie a un eficaz número cómico, a cargo de los imitadores Martín Russo y Fátima Florez que se ocupan de parodiar a Luis Miguel, Charly García, Andrea Bocceli, Shakira y Nacha Guevara, entre otros intérpretes.
El elenco no presenta fisuras: Marixa Balliy la imponente modelo uruguaya Eunice Castro se lucen en varias coreografías (ambas participan en «Bailando por un sueño»); el mago Adrián Guerra divierte con sus trucos y su picardía de chico de barrio y también son muy aplaudidas las destrezas acrobáticas de Los Winter (en especial la pareja de tango).
Sorprende el buen nivel de la malabarista Julieta Oriol, egresada de la escuela de circo Le Lido de Francia y dueña de un enorme carisma. Toti Ciliberto resulta muy simpático en el rol de payaso (un pequeño homenaje a Carlitos Scazziota) y en todo momento pone en juego su picardía sin pasarse de la raya. También desfila por el escenario -pero ya como un espectáculo en sí mismo- el transformer La Barby (una voluminosa diva de pelucón platinado que tuvo su debut en «Una familia poco normal»).
Hay mucho para ver y disfrutar en este varieté, aunque probablemente los admiradores de María Elena Walsh quieran escuchar algo más que un par de versos de «Los ejecutivos» o los acordes de «El 45», tema que dice: «Te acordás de la Plaza de Mayo cuando 'el que te dije' salía al balcón.».
Dejá tu comentario