Lorenzetti blindó a Bergoglio ante iras setentistas

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Ricardo Lorenzetti rechazó ayer las acusaciones contra el papa Francisco sobre su actuación durante el último Gobierno militar. "No hay ninguna condena en su contra", sostuvo el titular de la Corte Suprema desde Roma, ciudad a la que arribó el domingo por la noche en vuelo de línea para asistir a la asunción del nuevo pontífice. La expresión se enmarcó en una serie de mensajes alentadores emitidos desde el cuarto piso de la calle Talcahuano y que guardan un paralelismo con las tendencias actuales del máximo tribunal.

Lorenzetti le restó importancia a la denuncia que impulsa el periodista-asesor Horacio Verbitsky, quien relacionó, en múltiples escritos, a Jorge Bergoglio con el secuestro de curas jesuitas durante la década del 70. Una tesis que apoyan públicamente funcionarios como Nilda Garré y allegados al kirchnerismo como Luis D'Elía.

En el máximo tribunal las palabras de Lorenzetti fueron bien recibidas. Allí las denuncias de Verbitsky no han tenido efecto, ya que en el palacio de Tribunales hay secretarios que conocen en detalle la declaración del exarzobispo porteño en el juicio oral por el secuestro de los curas Francisco Jalics y Orlando Yorio. En ese debate, que terminó con las condenas a prisión perpetua de Alfredo Astiz y Jorge Acosta, entre otros, Bergoglio respondió una batería de preguntas a lo largo de cinco horas frente a los jueces del Tribunal Oral Federal número 5.

La semana pasada, ante una consulta proveniente de la Corte, cuando la designación de Bergoglio ya era conocida, uno de los jueces de ese tribunal federal recordó que, por su condición de arzobispo, éste podría haber respondido por escrito o en su propio despacho, pero aun así aceptó dirigirse a Comodoro Py y responder preguntas de querellantes, jueces y fiscales.

"El conocimiento que Jalics y Yorio tenían del peligro que corrían sus vidas, por la actividad desplegada, era de conocimiento público, ya que el régimen dictatorial creía ver en el trabajo pastoral en las villas una fachada que escondía la guerrilla", expresa el fallo que rubricaron Daniel Obligado, Ricardo Farías y Germán Castelli y que el pasado viernes circuló entre algunos de los justices.

No es el primer cruce de la Corte con los escritos de Verbitsky. Hace quince días en una sesión de acuerdos los ministros se vieron sorprendidos ante un editorial en el cual los señalaban por una supuesta demora en el tratamiento de causas de lesa humanidad. Respondieron en forma práctica: elaboraron una planilla de Excel en la cual constaban los tiempos de debate y sentencias. Luego lo enviaron a aquellos que se mostraban dudosos por los escritos del periodista.

Tal como contó este diario ayer, Lorenzetti compartió el vuelo a Roma con el titular de la Comisión Episcopal, José María Arancedo, a quien conoce por su pasado común en Santa Fe y que es la persona de la curia a quien el juez mejor conoce.

"Es muy importante que apoyemos estas ideas; las instituciones, y en particular la Iglesia, tienen que estar más cerca de la gente, buscar más la igualdad", sostuvo Lorenzetti, quien es uno de los partidarios, en la Corte, de lograr una Justicia más cercana "a la gente común", como suele manifestar en público.

Ya el pasado viernes el ministro había celebrado que Bergoglio haya elegido el nombre de Francisco porque "no es neutro y significa una opción por los pobres, la igualdad y la ecología".

El presidente de la Corte integra la cerrada comitiva que acompañará hoy a Cristina de Kirchner en los actos de la Plaza de San Pedro. El gesto de la Presidente de incorporarlo al grupo no sólo fue una decisión institucional, sino que parece anotarse en el giro que dio el oficialismo en el estilo de mostrarse en el público después de la elección papal. El hecho de la elección de Bergoglio es una oportunidad para avanzar en acuerdos que cierren inquinas.

Milton Merlo

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