Lorenzetti, en vuelo con jefe de los obispos

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Ricardo Lorenzetti viajó ayer hacia Roma para sumarse a la comitiva oficial que participará mañana de la asunción del papa Francisco. Compartió un vuelo comercial con el titular de la Comisión Episcopal, José María Arancedo, uno de los hombres del clero que mejor conoce el titular de la Corte Suprema ya que ambos son de origen santafesino.

La agenda del justice en el Vaticano estará atada a la que se defina en el Gobierno y no habrá demasiado tiempo para encuentros paralelos: el martes por la tarde volverá al país. A diferencia de la relación con Arancedo, el trato de Lorenzetti con Bergoglio es formal. Ocurre que el nuevo papa siempre se ha identificado mejor, en el ámbito de la Corte, con Juan Carlos Maqueda. En sus reuniones políticas, celebradas en el arzobispado, el jesuita solía comentar, a quien quisiera escucharlo, que el titular del máximo tribunal le parecía "demasiado amplio, ambiguo, poco definido".

Caracterización usual en políticos y jueces para definir al ministro que suele ser rechazada en la Corte: "La Constitución es ambigua por lo cual la tarea de alguien que debe interpretarla es ser lo más equilibrado posible, a fin de cuentas estar en el centro, en este país, es más difícil que jugarse por un extremo", se ha escuchado en el acuerdo de los días martes.

El diagnóstico de Bergoglio habría tomado forma en 2010, cuando el entonces arzobispo de Buenos Aires inició una ronda por los tres poderes para presentar un documento relacionado con el clima de conflicto político y social que habían consensuado los obispos. En esa ocasión se reunió durante una hora con Lorenzetti en el cuarto piso de la calle Talcahuano y lo que escuchó no colmó sus expectativas. Maqueda estaba en esa reunión al igual que Arancedo, entonces vicepresidente de la Comisión episcopal.

No se trató de la primera excursión de Bergoglio a la Corte: en diciembre 2006 ya había mantenido un encuentro oficial con Enrique Petrachi, entonces titular del máximo tribunal, con quien también ha logrado mantener una buena relación.

Es distinto el caso de Arancedo a quien conoce desde que éste era obispo de Santa Fe. Este pasado común -Lorenzetti se desempeñaba como abogado en dicha provincia no los ha preservado de cruces, el último en 2012, cuando Arancedo peregrinó hacia el Palacio de Tribunales para plantear quejas por los fallos judiciales que no contemplan como delitos los abortos a personas victimas de violaciones.

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