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Los 10 mejores lugares de Jericoacoara
Desde hace un tiempo el tropical noreste brasileño se ha puesto de moda. Esta pintoresca villa con una playa inmensa, que suele ser nombrada como “el paraíso nordestino”, se ha vuelto cada vez más popular por una especie de estilo “caribeño”, creciendo en servicios junto al aumento de visitantes. Veamos.

Cavada entre enormes dunas y el mar, la inmensa playa de Jeri es uno de los pocos lugares de Brasil donde es posible asistir, debido a su localización peninsular, cuando el sol nace del océano y luego cuando se pone en él. Se trata de un lugar muy variado. Tiene ensenadas de mar calmo, de mar abierto, con grandes olas para el surf y también de playas rocosas. En tanto, las aguas calmas con viento fuerte llaman al windsurf.
2 UNA INESPERADA TRANSFORMACIÓN
Se llega a este pueblo de pescadores del noreste brasileño -que el turismo ha transformado desde que el Washington Post sostuvo que tenía una de las mejores playas del mundo- desde Fortaleza, que está a 313 km, en 4 x 4, atravesando los diversos ecosistemas de la región de este Parque Nacional. Hoy cuenta con 80 posadas y hoteles, 40 restoranes, discotecas y negocios de todo tipo.
3 MEDIANOCHE, A TODO BAILE
La fiesta en Jeri comienza a medianoche y sigue hasta el amanecer. Para conocer la movida del balneario recorra la calle principal y verá que la gente comienza a reunirse, a tomar una caipirinha en algún bar, a escuchar música en vivo en Mama África, en Planeta o en Sky, o a ponerse a bailar los ritmos brasileños de moda en alguna de las pistas al aire libre que tienen los clubes.
4 PEDRA FURADA, LA TÍPICA POSTAL
Esta formación rocosa esculpida por el mar durante miles de años en un escenario de acantilados es un ícono del balneario. Se puede llegar caminando hacia el este de la villa, bordeando por la orilla del mar y si la marea no lo permite se toma por un camino que sube al Serrote. Los esotéricos dicen que hay que ir cuando el sol se ubica en medio del portal y esparce una energía especial.
5 UN MIRADOR PANORÁMICO
En la cumbre del cerro de la villa, el Serrote, que tiene 100 metros de altura, cerca de la Piedra agujereada, hay un faro que se puede visitar y que resulta un extraordinario mirador panorámico, sobre todo al amanecer y al atardecer. Y ofrece una vista de 360 grados de Jeri y de toda el área que la rodea. Desde la villa salen excursiones a caballo para subir al Serrote.
6 LAGUNA AZUL Y DEL PARAÍSO
Este lago de arenas finas y aguas cristalinas en diversos tonos de verde y azul, a 30 minutos de Jeri, toma nombres diferentes en dos sectores. El lago Azul es una zona rústica, con barracas simples y trampolines de madera, en tanto que Laguna del Paraíso tiene una confortable infraestructura caribeña con carpas, sombrillas, bares, restoranes, posadas, etc.
7 MÉDANOS PARA EL SANDBOARD
Las altísimas dunas del balneario provocan la tentación de practicar el snowboard pero en vez de lanzarse sobre la nieve trepar hasta la cima de un médano, colocar los pies en los sujetadores de la tabla y deslizarse duna abajo. El deporte se ha popularizado al punto de que hay en la calle principal locales que alquilan la tabla para sandboard a unos cuatro dólares por dos horas.
Las altísimas dunas del balneario provocan la tentación de practicar el snowboard pero en vez de lanzarse sobre la nieve trepar hasta la cima de un médano, colocar los pies en los sujetadores de la tabla y deslizarse duna abajo. El deporte se ha popularizado al punto de que hay en la calle principal locales que alquilan la tabla para sandboard a unos cuatro dólares por dos horas.
8 VER Y APRENDER LA FAMOSA CAPOEIRA
Capoeira es un arte marcial afrobrasileño que tiene mucho de danza, música, acrobacia y expresión corporal. Resulta muy atractivo de ver. Al atardecer en la playa central se reúnen grupos de gente a practicarlo. Los maestros, que conducen esos grupos, suelen ofrecer clases a primeras horas de la mañana o al atardecer y por lo común cobran alrededor de quince dólares por clase.
9 IR A CAPTURAR CABALLITOS DE MAR
Entre las excursiones que se ofrecen en la villa hay un paseo en barcaza que es sorprendente, entra por un brazo de mar en los manglares en una zona protegida donde hay cangrejos rojos y azules, y una colonia de hipocampos, es decir de caballitos de mar, que tienen por lo común el tamaño de una mano y son rojos, marrones y amarillos, y es divertido verlos nadar.
10 LA DUNA DE LA PUESTA DEL SOL
Al atardecer una procesión de turistas y nativos va hacia la mayor duna para desde allí disfrutar de la puesta de sol, espectáculo en el horizonte, que lentamente va entrando en las aguas. Es increíble pero esto provoca un silencio admirativo ante tanta belleza. Y finalmente, como ocurre en otras playas de Brasil, al término del ritual resuena el estruendoso aplauso de los presentes. Es sin dudas un espectáculo que vale la pena vivir.


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