La seguridad electrónica viene haciendo foco sobre el peligro que los virus implican para las computadoras personales, no sólo porque pueden dañar el hardware sino porque roban un intangible muy valioso: nuestra información.
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Los ransomware son softwares maliciosos que, tras infectar un equipo, secuestran la información para extorsionar a las víctimas, solicitando el pago de una suma de dinero para recuperar esos datos, a modo de rescate para revertir sus efectos. La información secuestrada es cifrada utilizando procedimientos criptográficos, que incluso pueden alterar los archivos de manera irrevocable.
Las extensiones más perjudicadas son las de archivos de ofimática y multimedia, tales como: Procesadores de texto (Word), Hojas de cálculo (Excel), Diapositivas (PowerPoint), Imágenes y Correos electrónicos.
"La mayoría de las amenazas que hoy logran introducirse y aprovecharse de los equipos utilizan técnicas de engaño que buscan persuadir al usuario de ejecutar, abrir o acceder a un código que logra vulnerar el equipo sin que el mismo tenga conciencia de lo que está sucediendo. Es importante recordar que los vectores de propagación del ransomware son los mismos que los de otras amenazas tradicionales como el phishing, lo que significa que el correo electrónico es el escenario principal" comenta Javier Ferrero, director de Druidics.
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