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Los argentinos se vuelcan al mercado del “Todo Incluido”
Imponentes complejos enclavados en la costa. Playa propia, varias piscinas, restoranes locales e internacionales, anfiteatro, cine, discoteca, spa. Un servicio completo , todo incluido, a un costo que hoy resulta beneficioso para los argentinos que viajan al exterior.
"El interés de los argentinos en buscar "All Inclusive" se mantiene constante. Esto se debe a que se convirtió en la forma más fácil de planificar un viaje sin preocuparse por adquirir los servicios a través de diferentes proveedores y favorece la reducción de gastos en destino. La financiación es uno de los factores más importantes", comenta Paula Cristi, gerente comercial de Despegar.com.
Lo cierto es que salir de vacaciones y saber cuánto se gastará durante los días de descanso es una gran ventaja. Por ello los programas "All Inclusive" han mantenido e incrementado su demanda en estos tiempos de incertidumbre. Este fenómeno se da principalmente para paquetes de temporada baja, donde los precios bajan hasta un 35% en relación con los meses de alta temporada.
México es, por historia, uno de los destinos preferidos por los argentinos y por otros viajeros que buscan estos paquetes cerrados. Guillermo Ohem Ochoa, director general del Fideicomiso de Turismo de Puerto Vallarta (Estado de Jalisco), opina que "el mercado argentino es muy bien recibido aquí, sean viajeros por placer o por trabajo. Si bien los huéspedes pueden salir a disfrutar de los restoranes que tiene Puerto Vallarta, "los hoteles ofrecen propuestas gastronómicas completísimas, con platos muy diversos, tanto mexicanos como internacionales. Por otro lado, se les ofrece el uso casi total de las instalaciones del hotel, con lo que casi todas las necesidades del viajero están cubiertas", relata el funcionario.
Seguridad, la clave
"Un aspecto fundamental es la seguridad", confiesa Marisa Bonetto, quien compró por primera vez un paquete "Todo Incluido" para viajar junto a su marido y cuatro hijos a Punta Cana. "El año pasado tuvimos un episodio desagradable en Salvador de Bahía, lo que nos motivó a elegir este sistema. Nos encantó, y terminamos gastando casi un 30% menos que en Brasil, la misma cantidad de tiempo. La experiencia fue fantástica, los niños tenían sus programas y nosotros los nuestros. Nos juntábamos en familia para comer y para hacer alguna actividad extra, como nadar con delfines, conocer Santo Domingo o pescar embarcados...", cuenta Bonetto, quien ya tiene definidas sus próximas vacaciones: "Llegamos tan entusiasmados que inmediatamente compramos un paquete de quince días a Cuba, en enero, con el mismo sistema. Lo pagamos en pesos, en seis cuotas fijas", sentencia la mujer.
Nace un concepto
El "Todo Incluido" nació en Inglaterra en los años 30 como un modo de satisfacer el deseo de la clase media judía de poder disfrutar escapadas al estilo de los "Country Clubs" de la clase alta, donde por un módico precio tenían garantizada la diversión durante todo un día.
La Segunda Guerra Mundial hizo que aquellos clubes desaparecieran. Tras la contienda, en 1950, surgió otra modalidad del "Todo Incluido" en Mallorca, con la aparición del Club Med, inspirado en los clubes ingleses, pero en esta ocasión pensado para que la juventud que acudía a pasar sus vacaciones a Mallorca gozara a un precio módico de alojamiento y comida. Junto al Club Med surgieron pronto otros, como el Sandals o el complejo Porto Petro, extendiéndose, principalmente a la zona del Caribe, donde hoy goza de su máximo esplendor.
La proliferación de establecimientos que optaban por esta fórmula en el Caribe pretendía dar solución a dos problemas: la falta de infraestructuras y servicios que existían en esos lugares y los problemas de seguridad que existían también fuera del coto de los recintos. Como respuesta se optó por hacer que el turista no necesitara salir del hotel, ofreciéndole toda la diversión y necesidades en él.
En los 80 y 90 esta modalidad cobró mayor auge, exportándose también a otros destinos y también a los cruceros, que comenzaron a adoptar el mismo sistema favoreciendo la posibilidad de que las clases medias pudieran disfrutarlos.
Hoy en día, el sistema está implantado a lo largo de todo el mundo, pero es el Caribe donde se ha desarrollado de una forma abrumadora, llegando a representar en el caribe mexicano un tercio del total de la oferta hotelera.
Nueva modalidad
Como todo mercado, el segmento del "All Inclusive" también está dispuesto a reinventarse. Los complejos han evolucionado y hoy se ajustan a una gama de opciones muy variadas, que van desde una experiencia ecológica a una estilo Las Vegas; desde una opción familiar a una sólo para adultos o para parejas.
Hay alternativas de alta gama, y todavía sobreviven aquellos adaptados para el viajero de escaso presupuesto, donde se hace hincapié en las comidas y unos pocos tragos locales.
Hace poco entró en vigor en Puerto Morelos (México) el programa "All Inclusive In & Out" en ocho hoteles de ese estado. El concepto es "todo incluido adentro y fuera del hotel", donde el complejo hotelero llega a acuerdos con la oferta complementaria de su destino para hacer extensible el sistema a sus establecimientos.
El huésped tiene beneficios extras como comidas, tours y descuentos en negocios, entre otros.
La promoción que se realiza de este programa ya tiene algunos comentarios en la página TripAdvisor, en donde los viajeros de diferentes partes del mundo manifestaron su interés por aprovechar esta flamante modalidad.
Otros programas similares se implementan en Aruba y Bermudas con restaurantes. En estos casos, se les entrega a los huéspedes una tarjeta electrónica válida para una determinada cantidad de comidas.
En la Argentina el sistema todavía tiene que madurar. Apenas la ciudad de Termas de Rio Hondo (Santiago del Estero), con su Hotel Los Pinos, el Maran Suites & Towers, en Paraná (Entre Rios) y algunas estancias de campo y hoteles ubicados en la zona del Delta del Tigre.
Un panorama similar viven otros países de la región, como Chile y Uruguay. Brasil, en cambio, tiene incorporada esta modalidad, aunque todavía es un mercado chico y de nicho en relación con la oferta tradicional de alojamientos. Aún así, casi todas las ciudades turísticas brasileñas tienen complejos que operan bajo este concepto.


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