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“Los chicos son el público más difícil”
Josse Muñoz: «La música es fundamental para los más chicos, ya que todavía se aburren si hay mucho texto. Responden mejor a las imágenes y al ritmo».
Periodista: ¿Qué cambios exigió la versión teatral?
Josse Muñoz: Esta es la primera vez que Bubba se hace en teatro. Como esta sala es enorme y los personajes deben interactuar con el público, cambiamos los títeres del DVD por actores con botarga. Así se llama al vestuario pre armado que se utiliza en teatro infantil y en publicidad. En este caso, todos los actores
están disfrazados de animales de granja; salvo Agustina Vera que hace de anfitriona de Bubba.
P.: Se dice que la música de Mozart tiene un efecto positivo en los chicos más pequeños. ¿Qué ocurre con las canciones de Bubba?
J.M.: La música es fundamental para los más chicos, ya que todavía se aburren si hay mucho texto. Ellos responden mejor a las imágenes y al ritmo. Necesitan expresarse con todo el cuerpo, no tienen todavía un lenguaje fluido para expresar lo que sienten y piensan. También incluimos proyecciones en video para que los chicos se identifiquen visualmente con los contenidos y los capten mejor. La idea es que descubran, a través de las preguntas y equivocaciones de Bubba, lo gratificante que es el contacto con los animales.
P.: ¿Es la primera vez que dirige un musical infantil?
J.M.: No. Anteriormente escribí, dirigí y produje varios espectáculos, entre ellos «Hormiguela» y «Donde duermen los duendes». Antes de eso fui bailarín de comedia musical durante muchos años. Empecé, en 1985 con «El diluvio que viene», después trabajé con Susana Giménez en «Sugar», «Molly Brown» y «La mujer del año». Y con Valeria Lynch en «El beso de la mujer araña». Trabajé en muchos espectáculos, tantos que quedé agotado. Así que decidí bajarme del escenario a los 29 años, mucho antes de lo habitual. Pero me puse a estudiar dirección de actores y seguí haciendo coreografías para varias figuras. Trabajé en televisión con Georgina Barbarrossa, Carmen Barbieri y Moria Casán.
P.: ¿Y luego volvió al teatro infantil? Es sorpren
J.M.: En el espectáculo todo suma. Yo empecé de muy chico en este ambiente. Fui bailarín, fui botarga y hasta estudié producción para poder llegar a más público con mis propios espectáculos. Pero luego de capacitarme en el tema, terminé como productor ejecutivo de Daniel Grinbank en «Sweet Charity», «Chicago», «Agosto» y otros espectáculos de primer nivel.
P.: ¿También se cansó de la producción?
J.M.: Digamos que cumplí un ciclo. La función de productor ejecutivo es sumamente agotadora. Trabajaba las 24 horas del día. Son muchas tareas y responsabilidades, desde conseguir el casting, negociar con los actores y resolver los requerimientos técnicos hasta controlar la taquilla y hacer el borderó. El productor ejecutivo es el capitán que maneja el barco; pero a la vez debe seguir las órdenes del productor general que es quien determina a qué puerto hay que llegar. Fue un trabajo interesante pero estresante. Sentí que ya era hora de dedicarme a una tarea más creativa.
P.: Recién mencionó a «Sweet Charity», el musical que Florencia Peña protagonizó en 2006 ¿Qué opina de su actual desempeño en «Bailando por un sueño»?
J.M.: Yo tuve la ocasión de coreografiarla en el 2000 cuando participó en el programa «Movete». Después la volví a ver, seis años más tarde, en «Sweet Charity», y quedé sorprendido por su evolución. Tenía un personaje muy difícil y además cantaba y bailaba durante las dos horas y media que duraba la obra. La otra noche la vi por televisión y nuevamente me asombró su desempeño. Florencia creció mucho en este tiempo y baila con gran precisión. Todavía tiene mucho más para dar. Todos esperan que se luzca en la previa, y algunos le dan puntaje por sus diálogos con Tinelli. Sin duda, es una buena «capocómica», pero creo que va a sorprender más por su labor como bailarina.
Entrevista de Patricia Espinosa


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