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Los dos ex vices K en La Ñata
La web informativa Mdz On Line, de la provincia de Mendoza, reveló con la firma del periodista Ricardo Montacuto una cena que compartieron Daniel Scioli y Julio Cobos en La Ñata a fines de 2012. Oxigenado por presuntas fuentes cobistas, el artículo explica la convivencia pacífica del gobernador de la provincia de Buenos Aires con figuras de la oposición, un gesto que lo diferencia de la Casa Rosada. Omite, sin embargo, un detalle: Scioli prefiere los vinos de la bodega de Anabel Sielecki, esposa del canciller Héctor Timerman.
La cena entre Julio Cobos y el bonaerense Daniel Scioli ocurrió pocas semanas atrás, en una fecha aún imprecisa. Cuentan que el gestor del encuentro pedido por el exmotonauta y aspirante presidencial no fue peronista ni radical, sino un cuadro importante de Unión Celeste y Blanco, el partido del empresario y político Francisco de Narváez, donde milita también José «Pepe» Scioli, el hermano menor del gobernador presidenciable. Ayer -vaya casualidad- el «otro» Scioli se deshizo en elogios a Cobos en MDZ Radio e incluso pronosticó el triunfo del ingeniero por más del 50% de los votos este año.
La cena se armó en una semana de recorrida mediática de Cobos en Buenos Aires. El mendocino concurrió en soledad a La Ñata. Ni uno solo de sus cobistas preferidos lo acompañó. Tampoco sus exaliados peronistas ni exconcertadores. Fue a la quinta de Scioli desarmado, sólo con un par de botellas de Catena Zapata en sendas bolsitas para acompañar la cena bien «tana» ofrecida por Scioli: sopa, pastas y un generoso trozo de carne antes de los postres. Y allí, confabularon contra el poder que alguna vez compartieron.
Coincidencias
Cobos llevó dos botellas de vino Catena Zapata. Scioli lo esperó con sopa, pastas y un buen churrasco. La cena fue en La Ñata, la chacra náutica del gobernador. Pero a Scioli le interesaba hablar con Cobos para acordar -verbo extraño en la Argentina de hoy- un núcleo de coincidencias. ¿Por qué con Cobos? Porque el gobernador bonaerense cree que ambos serán los principales candidatos presidenciales en 2015. Y porque los dos piensan que Binner será aliado de la UCR y que Mauricio Macri, a la hora de los bifes, apoyará una alianza que contenga al PRO, al peronismo no kirchnerista, al propio Scioli y a Sergio Massa; y al partido de De Narváez. Partiendo desde esa premisa, es que ambos debatieron en aquella cena, aunque con poca profundidad porque los temas eran muchos, visiones parecidas de la realidad. Ideas que podrían ser políticas de Estado, acordadas incluso antes de las elecciones generales de 2015. «Comparten una percepción general del país», contó uno de los informantes a la hora de reconstruir aquel encuentro veraniego en La Ñata. «Hablaron básicamente de economía, de reconocer el problema de la inflación, de justicia, de trabajo, de educación, de reducir los enfrentamientos, de seguridad y de política, claro», dijo otra de las fuentes. Reveló también el principal consejo electoral que el gobernador bonaerense recibió del mendocino. «Julio le dijo a Daniel que debe presentarse con listas propias en las elecciones de este año. Y que ya está, que el último plazo para diferenciarse es este año. De lo contrario, sin duda, se lo van a comer», contó. Hoy es difícil aventurar si Scioli se animará a la ruptura lisa y llana, que equivaldría a enfrentar al aparato K con su ejército mediático y su barril sin fondo de dinero directo a intendentes veleidosos. Pero ése fue el consejo que le dio Cobos.
Otro de los puntos altos de la charla fue el tratamiento de la inflación. Lo extraño es que ambos creen que se sale muy fácil de ese flagelo devorador de bolsillos, sueldos y sueños. «Admitiendo, primero, que existe, que es alta, y que hay un problema». Sobre la mesa, plena de copas usadas y miguitas de pan a esa altura en la quinta sciolista, discurrieron fórmulas de inflación por metas, acuerdos sociales de precios y salarios, y reducción de la emisión monetaria frenando la «raviolera» del Banco Central.


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