19 de febrero 2013 - 00:00

Los Goya ya casi no hablan en español

«Juan de los muertos», la comedia anticastrista cubana que le ganó a «Infancia clandestina» en unos premios Goya en los que sólo uno de los candidatos a mejor film estaba hablado en español.
«Juan de los muertos», la comedia anticastrista cubana que le ganó a «Infancia clandestina» en unos premios Goya en los que sólo uno de los candidatos a mejor film estaba hablado en español.
Previsible y al mismo tiempo insólito reparto de premios Goya, hubo la noche del domingo en el centro de congresos Príncipe Felipe, de Madrid. De las cuatro candidatas a mejor film, solo la policial «Grupo 7» estaba hablada en español, «pero el de los yonkis sevillanos a la carrera», bromeaba la conductora Eva Hache. Del resto, «El artista y la modelo» está en francés, «Lo imposible» en inglés, y «Blancanieves» es muda. Y en blanco y negro. Pero precisamente esta película, impactante, original y triste, ambientada en la España profunda y atrasada de los 20, se alzó con los Goya al mejor film, guión, maquillaje, fotografía, revelación femenina, música, canción, vestuario, dirección de arte y actriz, nada menos que Maribel Verdú en rol de madrastra. Gran noche para el realizador Pablo Berger, hombre sencillo pero de gustos exquisitos, sentado junto a su esposa japonesa vestida de estricto kimono.

«Lo imposible», fuerte melodrama basado en la experiencia de una familia de turistas abatida por el tsunami de 2004, ganó cinco Goyas: efectos especiales (enteramente a cargo de técnicos españoles), dirección de producción, montaje, sonido y director, Juan Antonio Bayona, que ahí mismo se lo regaló a María Belón, heroína real de aquella historia. La mujer estaba presente en la sala con su hijo menor, y el momento fue el más emotivo de la noche. Pequeño detalle: la familia real es española, pero en el film es angloparlante, y a cargo de Naomí Watts y Ewan McGregor. Cosas del mercado internacional.

Otro gran ganador fue el dibujo humorístico «Las aventuras de Tadeo Jones» (tercero de la serie), que no solo triunfó como mejor film de animación, sino también en los rubros de adaptación y mejor director debutante, Enrique Gato. Los demás premios fueron para el policial «Grupo 7» (actor de reparto y revelación masculina), «Amigos intocables» (mejor film europeo), «Una pistola en cada mano» (actriz de reparto Candela Peña), «Hijos de las nubes. La última colonia» (mejor documental), que además es el primer Goya para Javier Bardem como productor, y la hispano-argentina «El muerto y ser feliz», que le valió al actor José Sacristán el primer Goya de su vida.

Parece mentira, pero en 28 años que lleva la estatuilla, es la primera vez que Sacristán entra en la lista de candidatos. Lo aplaudieron de pie, y bien pudo decir, como su personaje de «Solos en la madrugada», «Este año me correspondía por el escalafón», pero en cambio se puso a hablar en tono sentencioso. Por suerte remató bien, anunciando que compartía el trofeo «con los nominados, los no nominados, y los que nunca van a ser nominados».

Otras dedicatorias fueron bravas, como la de Maribel Verdú «a toda esa gente en este país que ha perdido su casa, sus esperanzas, sus vidas por culpa por un sistema injusto, que permite robar a los pobres para dar a los ricos». O quejosas, o acusadoras. La propia conductora inició la ceremonia echando pestes contra varios que le resultan antipáticos, del rey para abajo. Y eso que el presidente de la Academia que entrega los premios había pedido no politizar el acto.

Gran perdedor, «El artista y la modelo», candidato a 13 Goyas se fue sin siquiera uno. Pero su autor, Fernando Trueba, contempló todo con gesto amable. Total, él ya tiene 24. Otro perdedor, el argentino «Infancia clandestina». Aunque bien aplaudido por el público y la crítica españoles, debió ver cómo el Goya a mejor film latinoamericano se iba para Cuba. Le ganó la sátira anticastrista «Juan de los muertos», sobre una alegórica peste que deja como zombis a todos los habitantes de la isla. Película hecha sin respaldo oficial pero con socios españoles, «Juan de los muertos» es un regocijante suceso de difusión extraprogramática en su país, y una incomodidad para «Gramma» y «Juventud rebelde», que a regañadientes le reconocen algunos méritos. «Gracias a los académicos que votaron por nuestra obra. Han abierto un puente para el cine independiente cubano, que nadie va a poder cerrar», se entusiasmaba el autor, Alejandro Brugués. Seguramente fue un premio necesario.

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