14 de agosto 2018 - 00:00

Los iraníes soportan las sanciones de EE.UU. pero aún esperan lo peor

La expectativa de una rebelión popular, que centra los planes de la Casa Blanca, no resulta plausible para los especialistas.

Teherán - Si la administración Trump esperaba un impacto inmediato de sus nuevas sanciones sobre la economía, el poder o la calle en Irán, esta hipótesis no se cumplió pero los analistas estiman que lo más duro llegará con la ampliación de las medidas en noviembre.

El presidente estadounidense Donald Trump describió las nuevas sanciones como "las más duras" jamás impuestas contra Irán con la idea de hacer flaquear a su dirigencia, aunque se trate de una exageración, ya que Washington reimpuso únicamente las medidas punitivas que regían antes del acuerdo sobre el programa nuclear de 2015, que abandonó en mayo.

El asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, estimó que los líderes de Irán estaban en terreno resbaladizo por las protestas en el país en los últimos días, la inflación y la falta de reformas políticas. Pero aunque haya mucha inquietud en Irán por el estado de la economía, y miedo por el futuro, el regreso de las sanciones fue recibido con una relativa calma.

Es probable que el importante despliegue de fuerzas de seguridad y el bloqueo parcial de la red de telefonía celular y de internet hayan contribuido a acallar las críticas.

Hacerse una idea sobre la situación fuera de Teherán es casi imposible por las restricciones impuestas a la prensa. Los chats en las redes sociales daban la pauta, no obstante, de que las protestas se calmaron. Los analistas estiman que la hipótesis de que las dificultades económicas lleven al país hacia una revolución es tirada de los pelos.

"Los observadores occidentales se equivocan al estimar que porque haya manifestaciones locales ello signifique que hay un rechazo general a la República Islámica", escribió en un análisis Henry Rome, del Eurasia Group.

"A pesar de que haya más manifestaciones públicas, el régimen no enfrenta aún una amenaza existencial. Las fuerzas de seguridad son brutales, eficientes y leales".

Incluso recientemente hubo algunas buenas noticias económicas, que favorecieron al rial, a favor de las nuevas políticas cambiarias.

Esto da la pauta de que los problemas de Irán se deben tanto a una coyuntura interna como a la presión de Estados Unidos en pos de mayores concesiones en materia de desarrollo nuclear y misilístico y de un cambio de alianzas, que lleve al régimen islamista a tomar distancia de Siria y la milicia chiita libanesa Hizbulá.

La retórica agresiva de Trump seguramente alimentó la corrida cambiaria contra el rial, que perdió efectivamente la mitad de su valor desde abril. Pero es también el resultado de la decisión iraní de establecer un cambio fijo y de cerrar las casas de cambio, favoreciendo así el mercado negro, políticas que finalmente el Gobierno de Hasán Rohaní revirtió.

"El Gobierno tardó en tomar la decisión, pero esta va en el sentido correcto", dijo Mohamad Reza Najafi Manesh, titular de la Comisión de Negocios de la Cámara de Comercio de Teherán.

Mohamad Reza Najafi Manesh aseguró que las sanciones son un problema secundario frente a las dificultades internas y que su institución mantiene reuniones con el Gobierno para obtener medidas de apoyo, como subsidios a las importaciones de materias primas. "No es la primera vez que lidiamos con sanciones", dijo.

Las sanciones ya tienen efectos reales. Importantes firmas europeas como Total, Siemens o Peugeot se retiraron del país antes de que sus inversiones dieran frutos.

Estados Unidos anunció para noviembre una segunda tanda de sanciones concernientes al sector petrolero, vital para Irán, así como el transporte marítimo y las transacciones financieras.

"En noviembre se sentirá el mazazo: una buena parte de los ingresos por las exportaciones de petróleo se va a evaporar y los bancos iraníes terminarán aislados de buena parte del sistema bancario internacional", añadió Rome. El Eurasia Grupo estima que Irán dejará de vender 700.000 barriles de petróleo al día.

Muchos dudan de que el presidente Rohaní pueda responder con eficacia, dado que falló en resolver muchos problemas que el país arrastra desde hace tiempo, como el desempleo, la corrupción o el sistema bancario.

"El grupo económico del equipo de Rohaní es el eslabón débil del Gobierno. Todos saben eso, pero nunca cambió su equipo porque son sus aliados", dijo Mohamad Reza Behzadian, extitular de la Cámara de Comercio.

Pero mientras que muchos se focalizan en los esfuerzos de la Unión Europea (UE) para resistir a las sanciones de EE.UU., las decisiones más cruciales probablemente se tomen en otra parte.

Los datos recopilados por el economista Faezeh Forutan y publicados por el analista James Dorsey muestran que el 25,6% de las importaciones de Irán provienen de China, país al que la República Islámica destina el 19,7% de sus exportaciones desde marzo, más que a todos los de la Unión Europea.

China, India y Turquía ya anunciaron que no interrumpirán sus compras de petróleo a Irán.

Teherán espera que a Trump le falte el apoyo internacional del que gozó su predecesor, Barack Obama, para hacer que las sanciones sean efectivas.

"Hay una gran diferencia esta vez: antes nadie apoyaba a Irán. Ahora todos los países del mundo lo apoyan", dijo el canciller iraní, Mohamad Javad Zarif. "Estados Unidos zigzagueó constantemente, nadie confía ahora en ellos", señaló.

Agencia AFP y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario