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Los jóvenes “ni-ni” de Brasil
Son 5,3 millones de jóvenes de entre 18 y 25 años que por diversas razones -evasión escolar temprana, falta de calificación para el mercado laboral y maternidad precoz- conforman la «Generación ni-ni» (Geraçao nem-nem, en portugués).
Forman parte del contingente que se quedó fuera del impulso económico generado desde 2002 con las políticas sociales del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que permitieron el ascenso social a la nueva clase media de 40 millones de personas.
Lo revela un estudio coordinado por el investigador Adalberto Cardoso, del Instituto de Estudios Sociales y Políticos (IESP) dependiente de la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ).
La investigación se hizo sobre la base del Censo Demográfico 2010 del oficial Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) y revela gran parte de lo advertido por especialistas sobre la falta de mano de obra calificada para acompañar el crecimiento económico de la primera economía latinoamericana y sexta del mundo.
El año 2010 fue clave para entender el fenómeno: el 19,5% de los 27,3 millones jóvenes de 18 a 25 años no pudieron entrar al mercado laboral pese a que el país creció ese año un 7,5% anual.
Generalmente siguen viviendo con sus padres, incluso en casos de maternidad. «La escuela secundaria no logra atraer a todos los jóvenes, incluso a los más pobres, lo que lleva a una alta tasa de deserción escolar en la adolescencia. Y en consecuencia, es más difícil entrar al mercado laboral», explicó el profesor Adalberto Cardoso, del IESP.
El estudio indica que parte de esa «generación ni-ni» fue absorbida por la criminalidad. «Estos jóvenes tienen calificaciones malas, el mercado laboral no los recibe. Ellos en un momento desisten. Es un fenómeno más urbano y en los números entran los que fueron al delito», explicó.
El caso más alarmante es el de las mujeres: el número de jovencitas que se queda en su casa es de 3,5 millones, contra 1,8 millón de varones.
El fenómeno afecta diversas cuestiones, pero la «Generación ni-ni» está conformada por pobres en su mayoría. Entre los que no estudian ni trabajan, el 46% pertenece a la clase más baja y el 10%, a las más alta.
«El futuro de esos jóvenes está comprometido porque parte de ellos no lograrán un puesto trabajo registrado, cargarán el resto de la vida con este abandono», dijo Cardoso.
Paulo Levy, economista del gubernamental Instituto de Pesquisa de Economía Aplicada (IPEA), consideró que la «Generación ni-i» hará falta en el mercado del trabajo para un crecimiento sostenido de la actividad económica.
Y que las empresas deberán aumentar más la productividad de los que están trabajando.
Por regiones, las diferencias históricas brasileñas continúan: los jóvenes en esta situación se encuentran más en los estados del norte amazónico y el noreste y menos en los estados sureños de Paraná, Río Grande do Sul, Santa Catarina y también la capital federal, Brasilia.
Agencia ANSA


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