“Los jurados han sido razonables en sus decisiones en Córdoba”

Edición Impresa

«Si hoy se les ocurriera en Córdoba derogar los juicios por jurados tendrían una revolución popular: no tiene retorno y no hay marcha atrás». La evaluación positiva corre por cuenta de Andrés Harfuch, miembro de la Junta Directiva del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP) y vicepresidente de la Asociación Argentina de Juicio por Jurados.

Para Harfuch, tras 6 años de vigencia del sistema -el distrito fue pionero en la materia- y cerca de 300 juicios bajo esa modalidad, la experiencia mediterránea muestra que «los jurados han sido razonables en las decisiones».

La mirada está puesta ahora en tierra bonaerense, a partir del envío en mayo pasado por parte del gobernador Daniel Scioli a la Legislatura de un proyecto de ley en pos de instaurar el sistema en la provincia. La iniciativa será analizada hoy con el Parlamento como telón de fondo (ver aparte).

Hay sin embargo diferencias entre ambos casos. En Buenos Aires el proyecto apunta a doce jurados legos que decidirán sobre la existencia o no de los hechos juzgados, mientras que el magistrado tendrá a cargo la calificación jurídica del caso y la pena.

En cambio, en Córdoba rige desde 2005 -a instancias de la iniciativa remitida por José Manuel de la Sota- el sistema «escabinado», por el cual en la definición de culpabilidad o inocencia también intervienen, además de los ocho jurados populares, los dos jueces.

No obstante, según señala Harfuch, en tierra cordobesa «hay varios jueces que ya tienen como práctica no inmiscuirse en la deliberación del jurado: dejan que delibere, respetan la decisión del jurado y luego ponen la sentencia», afirma.

Veamos los tramos centrales de la entrevista con Harfuch:

Periodista: ¿Qué opinión le merece el proyecto de ley enviado por el gobernador Daniel Scioli para instaurar el sistema de juicio por jurados en Buenos Aires?

Andrés Harfuch: La postura institucional del INECIP es clara, de apoyo absoluto y completo a la iniciativa. Pero tiene que ser sustancialmente modificada en un aspecto central, porque si no corre el riesgo de desnaturalizarse. El proyecto tiene como defecto que incluye que el jurado, además de definir culpabilidad o inocencia, debe contestar un sinnúmero de interrogantes que le va a plantear el juez. Es similar al modelo francés o belga. Es un híbrido que nada tiene que ver con el sistema de jurados clásico. En Bélgica y en Francia las preguntas muchas veces se tornan abstractas y complican el juicio.

P.: ¿Qué ventajas puede generar en tierra bonaerense la aplicación del sistema de jurados?

A.H.: Tiene que ver primero con cumplir con la Constitución nacional. Además la provincia cuenta con la ventaja de que ya tiene sistema acusatorio -los jueces no investigan y sí los fiscales- y están dadas las condiciones para que haya un jurado exitoso.

El juicio por jurados auxilia al juez, que tiene que dictar sentencia y que recibe mucha presión. La sociedad no tolera un fallo, porque la ciudadanía interpela continuamente al Poder Judicial y no comprende el fallo de los jueces.

El otro gran beneficio es que el pueblo va a ser partícipe de lo que tanto critica a la Justicia. El pueblo tiene todo el derecho a hacerlo, así como vota. Y el jurado aporta espontaneidad, frescura, sentido común y visión del pueblo sobre la ley, que un juez con el tiempo va perdiendo.

P.: La pionera fue Córdoba. ¿La aplicación del sistema redundó en beneficios en la prestación de justicia en la provincia?

A.H.: En Córdoba rige hace 6 años y se hicieron casi 300 juicios por jurados, sin ningún problema. Todos los ciudadanos (convocados para integrar el jurado) lo asumieron con responsabilidad y no se dieron casos masivos de fuga. El beneficio más importante es que si hoy se les ocurriera derogar el jurado tendrían una revolución popular: no tiene retorno y no hay marcha atrás. Los propios jueces lo dicen: pueden volver a dormir tranquilos y el ejercicio de juzgar es más tolerable. Los jurados han sido razonables en las decisiones. Hay dos casos famosos. En uno, similar al de Romina Tejerina, con jurado popular fue absuelta. Y en el caso Ludmila, donde dos padres mataron a su hija con dolo eventual, los jurados dijeron que no estaban dispuestos a mandar a prisión de por vida a personas tan jóvenes y sugirieron 18 años, y los jueces no dictaron perpetua.

P.: ¿En qué otras provincias avanza su implementación?

A.H.: En Neuquén ya fue sancionado y empezará a funcionar el año que viene, bajo el modelo clásico que queremos, sin interrogantes. Río Negro lo sancionará este año, y hay señales de que el Gobierno nacional quizá finalmente termine dictando la ley obligatoria para todo el país. Cristina de Kirchner es profundamente juradista, y partidaria del jurado clásico.

Entrevista de Silvina Kristal

Dejá tu comentario