Los más duros del bushismo y el Tea Party animaron la fiesta de Romney

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Tampa - Dos de las principales espadas del ala dura del Partido Republicano: Condoleezza Rice, en la vertiente del expresidente George W. Bush; y Paul Ryan, en la del Tea Party, se convirtieron en los principales atractivos de la convención partidaria que esta noche tendrá a Mitt Romney como orador estelar. Tras las dudas generadas por la cercanía a la ciudad de Tampa del huracán Isaac, un sondeo marca que el encuentro ya le ha servido al republicano para escalar algunos puntos en la carrera contra Barack Obama.

La exconsejera de Seguridad Nacional de Bush y el candidato a vicepresidente protagonizaron los discursos que ocuparon ayer el horario estelar televisivo estadounidense, lo que levantó la temperatura tras el inicio pasado por agua del lunes.

El de Ryan fue el primer discurso como candidato oficial a la vicepresidencia en la fórmula republicana, de cara a las elecciones del 6 de noviembre.

«Estados Unidos precisa cambiar de rumbo», afirmó anoche el político ultraconservador, que despierta el entusiasmo en la militancia del Tea Party, con cuyos emergentes tiene buenos vínculos. «Luego de pasar cuatro años girando en todas direcciones, Estados Unidos precisa cambiar de rumbo, y el hombre que puede hacerlo es el exgobernador (de Massachusetts) Mitt Romney», destacó.

Ryan, de 42 años, es un legislador por Wisconsin (norte) muy conservador en temas como el aborto y que aboga por una reducción drástica del gasto público. Es presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes.

Por otra parte, el postulante denunció al cierre de esta edición la reforma sanitaria llevada a cabo por Obama, a la que acusa de contar con «más de 2.000 páginas de reglamentos, mandatos, tasas y otras cosas que no tienen lugar alguno en un país libre», señaló en el discurso.

Sus declaraciones fueron el plato fuerte del día, en el marco de una convención que concluirá hoy tras la intervención de Romney, en la que aceptará formalmente la nominación.

Para Rice, que también fue jefa del Departamento de Estado con Bush, la cita de ayer en Tampa supuso su regreso a la política por la puerta grande, después de haber permanecido los últimos años en relativo retiro.

Rice debió en parte su presencia al hecho de que «ella se ha consagrado integralmente en la política exterior y que las personas no la asocian con la política económica de Bush», explicó Matthew Wilson, experto en política de la Universidad Metodista del Sur.

«Goza de una popularidad personal que los otros colaboradores de Bush no tienen, e incluso, aunque esté ligada a la guerra en Irak, pareciera que contara con una especie de escudo contra las críticas», agregó Kyle Kondik, del Centro de Estadios Políticos de la Universidad de Virginia.

Según Wilson, «uno de los objetivos de la convención republicana es dar una imagen de diversidad, y Condoleezza Rice, como mujer fuerte, afroestadounidense y republicana, puede ayudar en ese objetivo».

Romney exhibe dificultades para ganar algunos puntos en los sondeos entre las mujeres estadounidenses, prácticamente no tiene apoyo de los afroestadounidenses y va muy mal entre los hispanos. Además, la exsecretaria de Estado cae como anillo al dedo al dúo republicano Romney-Ryan, que «no tiene la menor experiencia en materia de política exterior», declaró Kondik.

En este contexto, la fiesta republicana parece haber arrojado algunos frutos. Según un sondeo de Ipsos difundido ayer, Romney y Obama están empatados entre posibles votantes con un 43% cada uno. Fue una mejora para Romney, quien se encontraba dos puntos por detrás de Obama el martes y cuatro el lunes.

Agencias DPA, AFP y Reuters; y Ámbito Financiero

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