En reuniones previas a un congreso de la organización oficial de periodistas, los profesionales cubanos están pidiendo que los medios sean incluidos en las reformas económicas que dieron mayor autonomía a las empresas estatales y expandieron los pequeños negocios privados y cooperativas.
No se trata de una "glasnost", aclaran, aludiendo a la campaña de transparencia que precedió el derrumbe del socialismo soviético. Pero, de prosperar, los cambios representarían una transformación sin precedentes en el paisaje de la prensa cubana.
"Se precisan soluciones de fondo para superar los problemas que enfrenta la prensa, que tienen dimensiones económicas, políticas, jurídicas, del discurso, de credibilidad y del propio modelo de prensa", dijo Juventud Rebelde, el diario de la Unión de Jóvenes Comunistas, al reseñar una reunión de periodistas en La Habana.
Y fue más allá: "La prensa debe formar parte de los mecanismos de control popular del país, y convertirse en un valioso contrapeso frente a posibles errores o distorsiones de la política trazada por el Partido y refrendada por la mayoría de nuestro pueblo", agregó el diario, uno de tres periódicos de circulación nacional.
El periodismo cubano ha sido criticado en los últimos años por intelectuales e incluso por algunos dirigentes por el secretismo en torno a temas de interés social y un abordaje triunfalista de la realidad que, dicen, le ha restado credibilidad.
Los eventuales cambios en el modelo de la prensa oficial cubana serán discutidos a mediados de julio durante un congreso de la Unión de Periodistas de Cuba, con el telón de fondo de más de trescientas reformas económicas promovidas por Raúl Castro para hacer eficiente el socialismo.
El general de 82 años redujo el rol del Estado en la economía, permitió los pequeños negocios privados, facilitó los viajes de los cubanos al extranjero y limitó la permanencia de los funcionarios en el poder.
Y si bien es cierto que en sus breves apariciones públicas ha criticado el maquillaje de la realidad cubana, todavía hay noticias que siguen sin llegar a la prensa.
Oscar Figueredo, un joven periodista que trabaja para medios oficiales cubanos, cuestionó, por ejemplo, en un blog la demora de los medios en informar sobre la explosión de una estación de servicio en la oriental provincia de Santiago de Cuba, un brote de cólera o un apagón que dejó buena parte de la isla a oscuras.
"Es muy difícil que el público confíe en su prensa cuando la mayor parte de sus espacios informativos se concentran en demostrar que viven en una sociedad casi perfecta", dijo en un artículo publicado en su blog http://sentirjoven.wordpress.com bajo el título "Prensa en Cuba, ¿la llaga que más nos duele?".
Cuestionado años atrás por la falta de crítica en la prensa oficial, el expresidente cubano Fidel Castro dijo: "Nuestros órganos de prensa no están en manos de los enemigos de la Revolución, ni en manos de Estados Unidos. Están en manos de revolucionarios".
Pero en la misma entrevista con el periodista francés Ignacio Ramonet, Castro reconoció que la prensa oficial elude a menudo las críticas.
Cuba tiene tres periódicos nacionales: Granma -el órgano oficial del gobernante Partido Comunista-, Juventud Rebelde y el semanario Trabajadores de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Son ediciones a dos tintas, con entre ocho y 16 páginas, sin anuncios.
En reuniones a lo largo de Cuba, los periodistas se han quejado de los bajos salarios y de las dificultades para acceder a las fuentes, según el sitio oficial www.cubaperiodistas.cu.
| Agencia Reuters |


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