19 de octubre 2009 - 00:00

Los pioneros tecno daban para más

El cerebral y, por tanto, un poco frío recital de Pet Shop Boys, difícilmente opaque el recuerdo de su memorable actuación en el Teatro Gran Rex largo tiempo atrás.
El cerebral y, por tanto, un poco frío recital de Pet Shop Boys, difícilmente opaque el recuerdo de su memorable actuación en el Teatro Gran Rex largo tiempo atrás.
Pet Shop Boys. N. Tennant (voz), C. Lowe (teclados) (Club Ciudad de Bs. As. 16/10.)

Coristas y bailarinas con cubos en la cabeza, pantallas gigantes con videos hiperpoducidos para cada tema, cambios de vestuario permanentes para el cantante, y un tono de espectáculo cerebral y controlado hasta el más mínimo detalle. Un poco frío, tal vez, y con matices y sutilezas de estilo no especialmente apreciables en un gran estadio, por lo que más allá del despliegue tecnológico y la elaborada puesta en escena, este show de Pet Shop Boys en Argentina difícilmente opaque el recuerdo de su memorable actuación en el teatro Gran Rex largo tiempo atrás.

Pero, fuera de este detalle, lo cierto es que hay que reconocerle a estos músicos la coherencia estética y conceptual: toda su teatralidad seudo avant garde apuntó a destacar el carácter vintage retro de estos pioneros del tecno pop surgidos hacia el fin de la era del new wave. Por otro lado, lo más sencillo (y simplista) sería acelerar el ritmo y subir el volumen para que un par de decenas de miles de personas bailen como en una discoteca al aire libre, algo que sólo sucedió por momentos, ya que Neil Tennant optó por un repertorio más intimista y menos frenético de lo que algunos fans hubieran deseado (de hecho, el show previo de la leyenda de la era disco Chic, famoso por hits como «Le freak», y Nile Rodgers resultó más dinámico en este sentido).

Con momentos culminantes dedicados a grandes hits como «Its a sin» o «West End girls», el show incluyó temas más suaves, pensados para el lucimiento como showman del cantante, que aprovechó cada oportunidad para cambiar de look acorde a los distintas climas, ya sea luciendo un traje clásico al mejor estilo Sinatra, una capa bien dark, o la corona pagana de uno de sus videoclips más famosos (repetidos en las pantallas gigantes, como para retrotraer al público a esos buenos viejos tiempos). Los fans quedaron conformes -aunque extrañaron clásicos como «Domino Dancing», apenas esbozado y no interpretado del todo-, pero independientemente del atractivo visual y la sucesión de buenos temas del dúo, buena parte del público se quedó con la sensación de que los Pet Shop Boys daban para más.

D.C.

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