12 de diciembre 2012 - 00:43

Los tiempos, y el "diego" que aún no llegó

• Le frenan 10% aumento a la Corte

Los tiempos, y el diego que aún no llegó
Los jueces de la Corte Suprema sumieron la reunión de ayer a la mañana en la clandestinidad; todos los martes encuentran la manera de filtrar asuntos y pareceres, pero después del maratón del fin de semana que terminó el lunes con el rechazo del «per saltum» en la causa medios, les pareció un tema agotado (y agobiante).

La decisión y algunos corolarios han separado las aguas en el Tribunal, por eso el silencio que mantuvieron durante la reunión sobre el futuro de este entuerto que parece más político que jurídico. Se miran entre ellos con alguna suspicacia, por ejemplo, por la atribución a una de las Justicias de haberle puesto prosa a la queja de los jueces de la semana anterior, una trama pendiente aún.

Otros se preguntan por vehemencia del voto de Eugenio Zaffaroni al rechazar el «per saltum» que advierte sobre un presunto alzamiento si la Cámara Civil y Comercial contradice lo que ha dicho la Corte sobre el amparo al artículo 161.

Tenían ayer, de paso, otro asunto que evoca el título del drama calderoniano «A secreto agravio, secreta venganza»: termina el año y el Poder Ejecutivo no ha firmado la disposición que libera el pago del último tramo del aumento de salarios a los judiciales.

Según el presupuesto que corre para este año, el aumento estaba dividido en tres sueltas de fondos del 10% para actualizar sueldos, uno en marzo, otro en julio y otro en diciembre. Se autorizaron los dos primeros aumentos, pero el tercero quedó en el limbo. Es impronunciable en público que el gesto del Ejecutivo de no autorizar el último 10% expresa la opinión que tiene de la conducta de los jueces y de la Corte en la madre de todas (sus) batallas que es el trámite de la ley de medios. Lo peor, se lamentaron en la charla, es que la Corte tiene el dinero para pagar ese aumento y lo que necesita es sólo la habilitación del pago.

Los jueces se lamentaron de ese castigo que se negará que lo sea y que tenga algo que ver con este conflicto, pero les bastan las palabras de Cristina de Kirchner en la Plaza de Mayo el domingo a la noche y las opiniones de Julio Alak para saber qué piensan de ellos en Olivos.

La noticia empañó la única actividad pública de los integrantes de la Corte que fue el cóctel de fin de año con los empleados del cuarto piso, una tradición que suele acompañar el festejo del último tercio del aumento, algo tópico también de los finales de año. En el transcurso de ese sarao los jueces de la Corte tomaron conocimiento de que el Gobierno había presentado el recurso extraordinario contra la prórroga del amparo que frena la aplicación de la cláusula de desinversión, pero hasta la noche no tenían la copia de ese recurso, que ya antes la Cámara Civil y Comercial había rechazado cuando el juez Edmundo Carbone concedió el amparo que se discute desde 2009.

Igual se dieron los jueces, entre susurros, a especulaciones sobre lo que puede ocurrir. La experiencia les dice que la Cámara puede concederlo y pasarle de nuevo el paquete a la Corte, algo que el alto tribunal ha tratado de evitar por razones que ya se contaron y que se cifran en la naturaleza política de la puja Gobierno-Clarín. Aunque la Corte ordenó en el fallo del lunes sobre el «per saltum» que la Cámara habilite día y hora para tratar el extraordinario -una manera de pedirle pronto despacho-, la Cámara se puede tomar un mes para concederlo -es lo que posiblemente ocurra- o no. Cuando el recurso esté en la Corte, el tratamiento puede llevar otro mes para resolverlo. Un cronograma pacífico llevaría el final hasta después de la feria, cerca del mes de marzo. Pero los tiempos y los fierros -diría la Presidente- están recalentados y no descartaron, en esas especulaciones entre saladitos y champán, que pueda adelantarse para enero. Siempre en enero pasa algo, profetizó Elisa Carrió hace algunas horas para justificar que no se va de vacaciones. En una de esas tiene, de nuevo, razón.

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