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Lula, diverso: de Cristina a IDEA
El exmandatario, recuperado del cáncer de laringe, será recibido hoy con pompa presidencial y tratamiento de amigo, un protocolo inevitable para el expresidente que sin embargo vuelve al país contratado por el foro empresario, donde compartirá apertura con Daniel Scioli.
Otra vez activo, luego de varios meses enclaustrado por su enfermedad, Lula suele aparecer como una referencia para marcar lo que no hace el Gobierno argentino. En el Gobierno sostienen que, al menos esta vez, eso no ocurrirá: «No va a decir una palabra que se malinterprete».
El kirchnerismo sostiene que el expresidente es un socio y defensor del modelo argentino. Al punto que, el año pasado, evaluó la posibilidad de venir a la Argentina antes de las elecciones como una señal de respaldo implícito a la reelección de Cristina de Kirchner.
No lo hizo, dicen, por pedido de la Presidente.
Según la modesta mitología latinoamericanista, Lula descubrió la ventaja de las conferencias empresarias como una fuente de recurso para financiar emprendimientos políticos regionales. Cuentan que a sus colaboradores, Lula les contó que «por una conferencia cobra lo mismo que durante un año como presidente».
Fuera de esos detalles de «economía personal», en torno a Lula se generó una sorda disputa: terminó con un 82% de imagen positiva en su país y suele ser invocado como «presidente exitoso» por lo cual cualquier político busca una foto con él. Scioli la tendrá. El cordobés José Manuel de la Sota, de sólidos vínculos con Brasil, también espera que lo capte un flash.


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