8 de diciembre 2008 - 00:00

Lula prepara arsenal de medidas anticrisis

Brasilia - El Gobierno de Lula da Silva está preparando un arsenal de medidas económicas para enfrentar el próximo semestre de la crisis financiera mundial, según ministros citados ayer por el diario O Estado de Sao Paulo.
Uno de los ministros dijo al diario que el Gobierno considera que serán «terribles» los primeros seis meses de 2009. Ello se debe a que las medidas adoptadas en este final de año, que se centran en liberar el máximo de crédito al menor costo posible para evitar que el sector productivo quede sin capital de giro, repercutirán en la economía del país a partir de la segunda mitad del año.
La primera ofensiva será un ataque a las tasas de interés que cobran los bancos para préstamos al sector productivo.
En opinión del Gobierno brasileño, el crédito disponible en el país, la demanda por ese dinero y la solidez del sistema financiero no justifican esas tasas altísimas, que se suman a la ya elevada del interés fijada por el Banco Central, que actualmente es del 13,75% anual.
Como ejemplo de las «desproporcionadas» tasas de interés cobradas por los bancos, el diario menciona el caso de la estatal Petrobras, que solicitó un préstamo a la banca local y le fue pedido un interés del 135% superior a la tasa de referencia.
El equipo económico del presidente Lula da Silva considera que los bancos «están demorando» en bajar los «spreads» (diferencial de tasas activas y pasivas) y opinan que las instituciones estatales Banco do Brasil y Caixa Económica Federal, que responden por cerca del 40% del crédito otorgado en el país, deben liderar un proceso de disminución de esas sobretasas.
El Gobierno aún tiene unos 160.000 millones de reales (66.000 millones de dólares) guardados para poner a disposición del mercado crediticio.
En octubre pasado fueron liberados unos 95.000 millones de reales (37.500 millones de dólares), bajo la condición de que se compraran carteras de crédito de instituciones financieras pequeñas y medianas con problemas de liquidez.
Días atrás, Lula da Silva planteó la necesidad de reducir las tasas de interés para evitar una caída de la actividad económica. «Es hora de que bajemos los intereses, de que comprendamos que cada uno tiene que hacer un sacrificio para que la economía siga creciendo», declaró.
Directivos de la Federación de Industrias de San Pablo (FIESP), señalaron al ministro de Hacienda, Guido Mantega, que el alto precio del financiamiento obstaculiza proyectos productivos.
El vicepresidente, José Alencar, que participó de la reunión en la FIESP, declaró que el Banco Central está «a contramano» de lo que ocurre en Europa, donde los bancos centrales redujeron las tasas.
Esta semana se reunirá el Comité de Política Monetaria del Banco Central, para establecer el índice que regirá hasta febrero. El presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, defiende la actual tasa alegando que la inflación acumulada en el año supera el 5%.
Pese a las señales de alerta sobre desaceleración del crecimiento y el aumento del desempleo a causa de la crisis internacional, los brasileños son optimistas con la economía: el 76% sostiene que no dejó ni piensa dejar de comprar productos o bienes. Lo refleja una encuesta de la empresa Datafolha publicada ayer por el diario Folha de Sao Paulo, que indica que apenas el 21% desistió de adquirir algún producto a causa de las noticias. «La población demuestra un optimismo impresionante, ignora la crisis y se mantiene más positiva que las noticias negativas que aparecen sobre la crisis», dijo el director de Datafolha, Mauro Paulino.
Agencias DPA, EFE, Reuters

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