10 de diciembre 2010 - 00:00

Lynch torpemente imitado por su hija

En «Surveillance», Jennifer Lynch no sólo intenta imitar a su talentoso padre sino que obliga a hacer papelones a Bill Pullman haciéndole imitar a Dennis Hopper, entre otros desatinos.
En «Surveillance», Jennifer Lynch no sólo intenta imitar a su talentoso padre sino que obliga a hacer papelones a Bill Pullman haciéndole imitar a Dennis Hopper, entre otros desatinos.
«Surveillance» (EE.UU., 2008, habl. en inglés) Dir.: J. Lynch. Int.: B. Pullman, J. Osmond, M. Ironside.

Nada más patético que una película donde el director simula ser alguien que no es, y obliga a sus actores a actuar com si fueran otros intérpretes. Es que en este film producido por David Lynch, su hija Jennifer intenta filmar en el estilo de su papá (sin cuyo apellido difícilmente tendría acceso ni a una cámara de juguete). Y en su afán de seguir la tradición de genialidad familiar queda al mando de un grupo de actores talentosos a los que dirige calcando el modelo de viejos clásicos como «Terciopelo Azul» o «Carretera perdida», logrando que un actor brillante pero de rango limitado como Bill Pullman haga el ridículo al imitar a Dennis Hopper, lo que lamentablemente no llega ni a provocar risas involuntarias.

Michael Ironside, en cambio, parece estar en algún capítulo de «Twin Peaks» que no salió al aire, pero al menos se queda en su molde y no hace papelones.

La historia de una pareja de agentes del FBI que llega a un pequeño pueblo también puede sonar algo familiar, ya que se parece bastante a la premisa de la serie de Lynch mencionada, sólo que se supone que hay una vuelta de tuerca para justificar el dudoso accionar de los agentes Pullman y Osmond, y la gran sorpresa se ve venir desde la mitad de la película.

La fotografía no es mala, y como curiosidad, la banda sonora incluye, además de típicos grupos alternativos como Violente Femmes, un tema compuesto por David Lynch. Tal vez algún espectador ansioso por ser convencido que está ante algo genial disfrute este engendro. El resto, abstenerse.

D.C.

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