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Maci: en busca de conflictos para la Terapia 2013
Alejandro Maci: «Vivimos en una ciudad en la que la presencia del mundo ‘psi’ no tiene paralelo semejante en ningún lugar del mundo. Todos tienen aquí contacto con la terapia por uno mismo o por algún amigo que ha pasado por el diván».
Periodista: Para encarar la serie «En terapia», ¿se tomó el original como modelo y se copió, o se adaptó con licencias?
Alejandro Maci: Es totalmente adaptada, nunca pensamos en hacer el original a rajatabla. Vivimos en una ciudad en la que la presencia del mundo «psi» no tiene paralelo semejante ni en Israel, ni en EE.UU., ni en París ni en España. Todo el mundo aquí tiene un contacto con la terapia por uno mismo o por algún amigo que ha pasado por el diván, es una cultura muy difundida y hasta la gente que no ha pisado un consultorio en su vida dice cosas como «estás proyectando». En ese contexto hemos sacado todo lo conductista y lo pusimos en contexto psiconalítico.
P.: Y para la construcción de los personajes, ¿hubo muchos cambios en relación a las series norteamericana o israelí?
A.M.: Claro, la versión original, la israelí, tiene mucha presencia de familiares que han ido a la guerra y que tienen una pregnancia en el relato. Como esto transcurre en la Argentina, consideramos que no podíamos trasladarlo ni siquiera a familiares de Malvinas. No es lo mismo vivir en guerra que una guerra que pasó hace tres décadas. Por ejemplo, Germán Palacios interpretaba a un policía que en la versión israelí era un militar. La adolescente del original era una gimnasta olímpica, pero como en Argentina no es tan frecuente encontrar atletas olímpicos, la hicimos bailarina pensando en modelos como Paloma Herrera o Julio Bocca. En la serie siempre se mencionaba «el teatro» y aunque no lo nombrábamos pensamos en el Colón, donde es muy frecuente ver casos tempranos de anorexia por la exigencia de la danza desde los 4 años.
P.: Pese a estos cambios hubo críticas de excesivas licencias en lo que hace a las terapias psicoanalíticas.
A.M.: ¿Qué esperaban? ¿Silencios de 20 minutos de parte del psicoanalista? En la terapia real puede ser pertinente pero en lo dramatúrgico no tiene el menor interés escénico. Soy hijo de psicoanalista y paciente eterno, pero aquí hay varios conflictos, inclusive con el protagonista que es engañando, lo sabe, cumple 50 años, se enamora de una paciente con una patología histérica y cae obnubilado. Pero de nada nos serviría Peretti mudo durante 50 minutos.
P.: ¿Qué novedades habrá en la segunda temporada que debuta en febrero?
A.M.: Todo se modificará, si bien Peretti seguirá haciendo supervisión terapéutica con Norma Aleandro, se divorcia, ya no vive con su mujer y los pacientes se renuevan. Siguen Sbaraglia, Luppi y se incorporan Cecilia Roth y Carla Peterson, entre otros. En cuanto al argumento, el protagonista enfrenta aquí un juicio por mala praxis por la muerte de un paciente (German Palacios). A partir de allí existe la posiblidad de que pierda su matrícula y en segundo término encara una crisis personal en la que se pregunta si realmente él puede ejercer la profesión.
P.: Con un promedio de 2.5 de rating, queda la sensación de que «Canal 7» quedó relegado a esa cifra por lo poco que mide la emisora en líneas generales.
A.M.: Lideró el rating de «Canal 7» pero no puede medirse como una ficción de otro canal, donde podría haber logrado mucho más seguramente.
P.: ¿Y por qué rechazaron la oferta de «Telefé» para la segunda temporada?
A.M.: Porque ya nos habíamos comprometido con «Canal 7».
P.: También en breve comenzará a dirigir la película «Lo que queda del beso», con libro de Matías Umpierrez, protagonizada por Darío Grandinetti, ¿de qué va la trama?
A.M.: Me encantó cuando leí el guión, que gira en torno a una historia familiar patológica, que detona en un fin de semana y que provoca, por la manipulación de la madre, un enfrentamiento insospechado entre padre e hijo.
P.: ¿Cómo vivió el Emmy internacional para Darío Grandinetti y Cristina Banegas en la serie que usted dirigió, «TV por la inclusión»?
A.M.: No imaginábamos esta proyección internacional, cuanto mucho aspirábamos al Martín Fierro, que lo ganamos, pero no creímos nunca que se abriría este camino al mundo. Cuando hablábamos con los competidores nos contaban que los capítulos los filmaban en un mes. A nosotros nos llevaba cinco o cuatro días cada uno.
Entrevista de Carolina Liponetzky


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