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Macri siguió el acto desde Olivos: fractura del PJ y acefalía CGT
Junto a Marcos Peña, diagnosticó crisis terminal del peronismo. El triunvirato agoniza y pierde capacidad de interlocución ante el Gobierno.
Acto. Macri hizo reunión de gabinete en Olivos y siguió la marcha por TV.
Moyanismo, massismo, kirchnerismo, peronismo ortodoxo, inorgánicos, randazzistas. La fractura del PJ quedó brutalmente expuesta y no parece cicatrizar de cara a las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias del 13 de agosto. En poco menos de cuatro meses, el 14 de junio cerrará el plazo para anotar frentes electorales ante la Justicia electoral. El peronismo se asoma a un abismo político si pretende unificarse de cara las legislativas de octubre. En Cambiemos la única definición está atada, al igual que en el peronismo, al futuro de Cristina. Si la expresidente no se presenta como candidata por la provincia de Buenos Aires, Jorge Macri emergería como el postulante del oficialismo, pero si la exjefa de Estado resuelve competir en territorio bonaerense -como diputada o senadora-, la diputada de la Coalición Cívica encabezaría la nómina de Cambiemos.
Macri siguió el acto de CGT desde la Quinta de Olivos, tal como anticipó este diario. También Marcos Peña estuvo allí. El jefe de Gabinete mantuvo agenda con Eduardo Amadeo, el peronista experto en diagnósticos sociales que adoptó el PRO, y con el secretario de Asuntos Políticos e Institucionales del Ministerio del Interior, Adrián Pérez. El macrismo, a pesar de la disidencia de Elisa Carrió y de un sector de la UCR, se enfoca en resolver aspectos más pragmáticos de la elección de octubre. Por ejemplo, si es conveniente dejar el escrutinio provisorio en manos del Correo Argentino, gerenciado por Oscar Aguad desde el Ministerio de Comunicaciones. No hay margen para repetir errores.
La CGT oxigenó a Macri. El kirchnerismo, que había cancelado la peregrinación a Comodoro Py a pedido de Cristina, para reforzar la unidad del peronismo, quedó preso de la interna PJ y el caos sindical. Especies peronistas tan disímiles o idénticamente iguales como Aníbal Fernández y Julián Domínguez, Daniel Scioli, Fernando Espinoza, La Cámpora de Máximo Kirchner, terminaron en medio del fuego cruzado del peronismo. Esta vez acertó Sergio Massa, quien no asistió al acto a pesar de que los intendentes del Frente Renovador movilizaron tropa. Hasta el momento de las corridas, trompadas y desmanes, la principal suspicacia del acto apuntaba a Héctor Daer, diputado nacional del Frente Renovador, como orador de cierre.
Más allá de los incidentes finales, los discursos de Luis Acuña, Juan Carlos Schmid y Daer estuvieron vacíos de contenido. La amenaza del paro, un manual de operación gremial para abrir una negociación con la Casa Rosada, ocupó el centro de la oratoria sindical. El triunvirato apoyó el reclamo docente, la convocatoria a una paritaria nacional y pidió la reglamentación de la ley de emergencia social. No hubo otras propuestas.
El Grupo Esmeralda de Martín Insaurralde y Fernando Gray encabezó su propia columna. Permanecieron apartados de otros sectores en la esquina de 9 de Julio y Chile. Lejos de otros asistentes como Aníbal Fernández, Scioli, Randazzo y Domínguez. "Hace un año y medio que los trabajadores pierden capacidad de compra, puestos de trabajo, y que cae la producción nacional. Hay un malestar generalizado que el Gobierno debería advertir", fue la queja de Gray, de Esteban Echeverría.
El presidente del PJ bonaerense, Fernando Espinoza, a pesar de los incidentes, destacó la movilización: "Estoy seguro de que la CGT va a estar a la altura de las circunstancias y va a fijar pronto la fecha del paro". El peronismo, que había encontrado a la CGT como actor político capaz de ocupar la centralidad de un movimiento acéfalo, terminó con sordos pedidos de renuncia al triunvirato de conducción.


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