11 de julio 2018 - 23:12

Macri-UCR: el nuevo pacto del ajuste con crecimiento

• REUNIONES EN LA CASA ROSADA Y LUEGO CENA EN OLIVOS
La excusa de los encuentros de ayer entre radicales y macristas fue la interna de Cambiemos y los excesos de Carrió. El centro de las conversaciones estuvo lejos de eso: hubo acuerdo de la UCR en apoyar las medidas del Gobierno para bajar déficit y controlar el dólar. El Presupuesto 2019 primero.

Reuniones. Mauricio Macri presidió la reunión de Gabinete. Por la tarde, radicales como Ángel Rozas comenzaron a llegar a la Casa Rosada.
Reuniones. Mauricio Macri presidió la reunión de Gabinete. Por la tarde, radicales como Ángel Rozas comenzaron a llegar a la Casa Rosada.
Nadie en su sano juicio puede pensar que las declaraciones de Elisa Carrió sobre su poder para controlar el radicalismo en sociedad con el PRO (lo dijo en Entre Ríos y después profundizó por Twitter en otra agarrada con Alfredo Cornejo) tuvieran el poder suficiente para complicar las relaciones entre la UCR y Mauricio Macri. Si esas relaciones periodísticamente se vuelven tensas es por otras razones en las que Carrió no tiene nada que ver. La chaqueña sigue siendo muy importante dentro de Cambiemos y sobre todo a la hora de pensar la estrategia futura del grupo en las elecciones 2019 de la Capital Federal, pero cualquier radical o macrista sabe seriamente de que esta hablando cuando analiza esos desplantes o berrinches de Carrió. No debe extrañar, entonces, que el ejercicio de encuentros de ayer entre la UCR y el macrismo estuviera mas destinado a blindar a todo Cambiemos de problemas incontrolables que pudiera producir la verborragia (a veces necesaria) de Carrió, que a calmar a los radicales como si fueran niños.

Por eso no llamó la atención que muchos presentes se enojaran cuando algunos interpretaron que se habían pasado todo el día entre reuniones en la Casa Rosada con Marcos Peña, Rogelio Frigerio y Nicolás Dujovne y la cena en la Residencia de Olivos solo para un acto de catarsis por "las cosas que dice Carrió".

Se entiende esa sensación de hartazgo en la UCR al tener que soportar sus internas con el PRO y al mismo tiempo el desafío público de la diputada, pero en realidad el ejercicio de ayer estuvo destinado a otros objetivos bastante más elevados que calmarlos. Por ejemplo, que los propios integrantes de la UCR le explicarán al Gobierno sobre las reuniones que mantuvieron con peronistas dentro y fuera del Congreso.

Es cierto es que en algunas conversaciones y sobre todo en boca de Cornejo hubo amargas críticas por el comportamiento de la chaqueña. Más tarde todo giró a los temas que le interesaban a los macristas y sobre los que los radicales venían pidiendo letra desde hace tiempo.

Ángel Rozas, Mario Negri, Ernesto Sanz (para confirmar que algo esta regresando), Alfredo Cornejo, Gerardo Morales y Gustavo Valdés escucharon con atención las explicaciones de Dujovne sobre la letra más chica del acuerdo con el FMI y como marchan las cosas en ese sentido. En el atardecer de la Rosada, Peña y Frigerio agregaban datos.

Ángel Rozas.

Lo más jugoso de todas esas disertaciones vino al final. Hubo acuerdo entre los radicales en ratificar, como es obvio, su pertenencia a la coalición de Gobierno y avanzar en la estrategia que se armó para el Congreso.

A Dujovne los radicales le confirmaron que apoyaban las gestiones con el FMI y de allí salió la decisión de lanzar una estrategia política para sostener el "ajuste con crecimiento" que propone el gobierno. Más temprano lo había empezado a decir en público el propio Rozas: "Todos coincidimos en que no se puede seguir con este déficit fiscal". Por la tarde, a ese razonamiento se sumó la garantía que les dio el Gobierno sobre el crecimiento que vendrá una vez que el mercado se calme.

Una frase resumió después hasta donde están dispuestos en la UCR a "bancar" a Macri, más allá de las protestas de otros sectores del partido: "La economía hoy no te va a hacer ganar las elecciones; el tema es garantizar que no te las haga perder".

De esa reunión salió el compromiso de aceptar las medidas y el ajuste de las cuentas públicas que, según el Gobierno, aunque despacio irán estabilizando la economía.

De hecho hubo una puntada final: en la UCR se comprometieron a apoyar la política de absorción de pesos que lleva adelante el Central para quitarle presión al dólar. Es decir, a aguantar las críticas sobre el impacto que esas medidas están teniendo en la economía real y sobre todo las pyme. Tras el acuerdo, todos marcharon a cenar a Olivos.

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