4 de diciembre 2008 - 00:00

Madonna: no lloren por mí, es un día después

Los fans que acampaban en River para ver ayer a Madonna ahora deberán esperar hasta mañana, ya que hasta ese día se reprogramó la función debut. Hubo muchos trastornos con el público del interior.
Los fans que acampaban en River para ver ayer a Madonna ahora deberán esperar hasta mañana, ya que hasta ese día se reprogramó la función debut. Hubo muchos trastornos con el público del interior.
Madonna no tuvo su día de miércoles en River aunque sí lo sufrieron los fans que ayer, con frustración, se enteraron al mediodía que no habría debut a la noche. Los responsables de la producción informaron que esta reprogramación respondía a «imprevistas dificultades técnicas», cuya razón sería la no llegada de un avión con vestuario y equipos. Esa fue la versión oficial, pero hubo otras no comprobables aunque circularon mucho: se dijo también que trabas burocráticas de aduana, que no habilitaba el traslado de equipos electrónicos con toneladas de peso, retenidos inclusive desde antes de la llegada de la estrella, eran la razón.

Claro, no eran pocos quienes sugerían ayer que, si eso fuera cierto, Madonna podría haber solicitado a Cristina de Kirchner, durante su reunión del martes a la tarde en la Casa Rosada, que intercediera. Los recuerdos de la diva con primeros mandatarios argentinos son gratos; basta evocar su encuentro con Carlos Menem en una isla del Tigre. En aquella oportunidad, Menem había ignorado los reclamos del fallecido cardenal Antonio Quarracino, quien había solicitado suspender los conciertos de esa «bruja blasfema». La iglesia no la perdona por colgarse cruces y entonar «Como una virgen» o endiosar un Jesús negro (lo que hacía durante su vida como católica, claro, y antes de la conversión al judaísmo).

Otro rumor que circuló ayer, y que se oyó en alguna radio, indicaba que la venta de entradas para ese día del debut, última jornada en la que podían comprarse, no había estado a la altura de las expectativas, y que en consecuencia Madonna no quería debutar en un estadio que no estuviese repleto.

Sea por lo que fuere, el show de ayer pasó al viernes y el del sábado se postergó para el lunes. Jueves y domingo quedaron sin modificaciones. Los cambios implican grandes trastornos para cientos de personas, sobre todo los cientos que llegaron especialmente del interior, con los días contados de hotel, y que ante el imprevisto debieron modificar reservas, vuelos o resignarse a no ver a Madonna y obtener el reembolso (aunque sí perder los días de hotel y movilidad).

Fueron numerosos los llamados ayer a Ticketek para intentarcambiar las entradas de los conciertos reprogramados; a veces, ante el desconcierto, con insólitas respuestas de parte de la empresa, como la de volver a comprar las entradas y esperar el reembolso del dinero, o bien acercarse al Estadio Pepsi Music y hacer largas cuadras de cola para canjearlas. Desde Defensa al Consumidor recordaron que los damnificados pueden iniciar demandas por resarcimiento contra la productora, hasta un valor de 5300 pesos.

Quienes también deberían mostrarse ofuscados son los fanáticos que acampaban desde el fin de semana para ingresar en primer lugar al show del miércoles; sin embargo, a juzgar por las imágenes en sus improvisadas carpas que mostraba la televisión, no se los veía del todo contrariados. Más días de ocio que seguramente no afectarán sus poco ocupadas agendas.

Si bien los retrasos y las complicaciones en los tours no son frecuentes, la previsora Madonna suele programar sus viajes con dos o tres días más de estancia, por si surgiera algún contratiempo de esta u otra índole. Sin embargo, hubo un detalle que se le escapó, o acaso resignó en un gesto de relativa ortodoxia: la religión. Inicialmente Madonna no iba a actuar el viernes, día del «shabat» que supone descanso, meditación y plegarias para la cabalá, una de las corrientes del judaísmo.

Esa jornada comienza el viernes, desde que sale la primera estrella hasta el sábado, a la misma hora. Pero con la reprogramación de su show del miércoles para el viernes, deberá olvidar el « shabat» y subir al escenario.

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