25 de octubre 2012 - 00:00

Madre de Berardi exige máxima pena

Comenzó ayer el juicio por el secuestro y asesinato de Matías Berardi en 2010. En total serán juzgados once sospechosos.
Comenzó ayer el juicio por el secuestro y asesinato de Matías Berardi en 2010. En total serán juzgados once sospechosos.
La madre de Matías Berardi, el adolescente secuestrado en la localidad bonaerense de Escobar y asesinado en Campana en 2010, sostuvo ayer, al empezar el juicio por el caso, que espera «la pena máxima» para los culpables ya que ésa es la «única manera» en la que la familia podrá rehacer su vida.

«Creemos que la única manera de poder rehacer nuestras vidas es que estas personas queden presas de por vida o que tengan la pena máxima que existe en la Argentina», expresó ayer María Inés Daveiro, minutos antes de que se iniciara el debate.

El juicio comenzó a las 11.30 ante el Tribunal Oral Federal 3 de San Martín, en el edificio judicial situado en Pueyrredón 3734 de ese partido del conurbano. Daveiro y su esposo y padre de la víctima, Juan Pablo Berardi, no ingresaron a la sala de audiencias ya que se espera que declaren como testigos recién el viernes próximo, aunque sí lo hicieron alrededor de 50 familiares y amigos de Matías.

Al promediar la tarde, la lectura proseguía.

La próxima jornada del debate, en el que se prevé que declaren unos 200 testigos, se desarrollará el viernes. La acusación está a cargo del fiscal Eduardo Codesido y los imputados son asistidos por los defensores oficiales Cristian Barritta, Sergio Moreno, Héctor Tejerina Ortiz y Leonardo Miño.

Mientras que los padres de la víctima son representados como particulares damnificados por los abogados Eduardo Durañona, Ignacio Palazuelos, Santiago De Jesús y Manuel Izura.

Los principales acusados son los integrantes de la familia de Richard Fabián Souto, el herrero uruguayo propietario del galpón de Benavídez donde la víctima estuvo cautiva. Souto es señalado en la causa como el autor material del crimen, ya que un peritaje detectó rastros de deflagración de pólvora en sus manos, aunque hay un testigo de identidad reservada que señala a otro de los imputados, su concuñado Néstor Facundo Maidana, conocido como «Chino», acusado como el ejecutor del disparo.

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