2 de mayo 2013 - 00:00

Maduro y Capriles pulsearon en la calle en medio de violencia creciente

Una multitud acompañó ayer a Henrique Capriles (foto) y a Nicolás Maduro en Caracas. Los diputados María Corina Machado (abajo, izquierda) y Julio Borges (abajo, derecha) fueron dos de los que peor la pasaron en la agresión del martes a opositores en la Asamblea Nacional.
Una multitud acompañó ayer a Henrique Capriles (foto) y a Nicolás Maduro en Caracas. Los diputados María Corina Machado (abajo, izquierda) y Julio Borges (abajo, derecha) fueron dos de los que peor la pasaron en la agresión del martes a opositores en la Asamblea Nacional.
 Caracas - Los venezolanos conmemoraron ayer el Día del Trabajador profundamente divididos y en un ambiente cargado de tensión política por los crecientes enfrentamientos desatados tras los disputados comicios del 14 de abril, cuyo último capítulo fue una feroz trifulca en el Parlamento. Las concentraciones ocurrieron en la víspera de la impugnación de los resultados electorales ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) por parte del excandidato presidencial, Henrique Capriles.

Las consignas políticas ahogaron la tradicional defensa de los trabajadores, que ayer marcharon separados para evitar choques entre los que respaldan al presidente Nicolás Maduro y quienes apoyan al líder opositor Henrique Capriles.

La jornada transcurrió sin novedades, pero con los ánimos caldeados después de que diputados oficialistas atacaran a la bancada opositora que protestaba con silbidos y cornetas el veto impuesto por el jefe de la Asamblea Nacional (AN, unicameral), Diosdado Cabello, hasta que no reconozcan la ajustada victoria de Maduro.

"Quiero mandarle un abrazo a todos los trabajadores públicos, aquellos que durante los últimos días han sido objeto de persecución feroz, solamente propia de los gobiernos fascistas", dijo Capriles en el acto al denunciar masivas amenazas de despido por motivos políticos. Hoy "va a ser presentada la impugnación ante el TSJ", dijo por otra parte.

La decisión de impugnar los resultados de los comicios llegó después de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunciara el inicio de una auditoría de los resultados electorales, pero sin un requisito clave de la oposición para demostrar supuestas irregularidades: la revisión de los cuadernos de votación, en los que los electores estampan su firma y huella digital, y que permitiría comprobar si, como dice Capriles, el chavismo hizo "votar a los muertos". Así las cosas, la oposición decidió no participar de la auditoría. Capriles, que rechazó participar en el proceso auditor alegando que "es una farsa" sin la revisión de los cuadernos electorales, perdió por un margen de 1,49 punto porcentual (224.000 votos) ante Maduro, electo como sucesor del fallecido Hugo Chávez. La cifra se estrechó desde el 1,8 punto anterior al contarse los votos del exterior.

La denuncia de fraude de la oposición y la acusación de intento de golpe de Estado del chavismo dejaron al país inmerso en un conflicto político en el que ninguno de los bandos acepta reconocer al otro, como demostró el terrible incidente el martes en la AN.

Imágenes grabadas por diputados opositores mostraron cómo sus rivales los encararon agresivamente cuando sacaron una pancarta que decía "Golpe al Parlamento", lo que inició una batalla campal en el hemiciclo a puñetazos y patadas, y donde incluso volaron sillas.

La oposición dijo que al menos ocho de sus legisladores resultaron heridos en la "emboscada" oficialista, uno de ellos hospitalizado por graves contusiones y otros dos con moretones y fracturas en el rostro.

"Se les han caído las caretas", aseveró la legisladora María Corina Machado, con la nariz todavía morada y un cuello ortopédico, después de que fuera duramente golpeada y pateada en el suelo por una colega parlamentaria. El oficialismo aseguró que fueron provocados con los silbidos y la pancarta y que al menos tres de sus diputados también resultaron heridos en la refriega.

"Llegaron con unos aparatos, que llaman paralyzer, para echárselo en la cara a los diputados revolucionarios", explicó Maduro durante el acto en las calles de Caracas. Asimismo, comentó que hay una foto de un diputado de Primero Justicia arrojando una silla. "La derecha calculó la provocación", dijo.

Informó, además, que anoche se transmitirían en cadena nacional los videos "verdaderos" de lo ocurrido. "Lamento los golpes que le dieron al legislador Julio Borges, pero después se puso de payaso en la televisión, y se echó algo por aquí para que le corriera. Él tenía que salir limpio y llamar a la paz, porque él inició la sampablera", sentenció.

El episodio atizó de nuevo la tensión postelectoral, como cuando los activistas de oposición se lanzaron a las calles a gritar fraude y el Gobierno denunció que formaba parte de un intento de golpe de Estado en el que murieron nueve militantes socialistas.

El oficialismo inició una investigación para responsabilizar a Capriles y a sus aliados por los disturbios y prometió que el gobernador de Miranda terminará entre rejas. "Capriles: asesino fascista", se leía ayer en las pancartas de la concentración del Gobierno, cuyo rumbo había sido cambiado al inicio de la semana para evitar que se cruzaran los bandos políticos.

Agencias AFP, Reuters y ANSA; y Ámbito Financiero

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