- ámbito
- Edición Impresa
Mala señal para la economía: cede la actividad en Brasil
Dilma Rousseff, apremiada por varios frentes. La economía la acecha, y por si fuera poco, las denuncias de corrupción sobre sus funcionarios están de moda.
Un informe del Banco Central de ese país publicado el jueves revela que la crisis global impactó en la economía brasileña en los últimos meses y que, entre julio y septiembre, la actividad cayó un 0,32%. Además, redujo la estimación de crecimiento para 2011 del 4,5% al 3,19%, después de crecer un 7,5% en 2010, su mayor ritmo en 24 años y una de las mayores tasas entre las grandes economías. Y analistas de bancos extranjeros esta semana podrían bajar proyecciones.
Un informe del IERAL (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana) de la Fundación Mediterránea destacó que «el sector automotor, vital para la Argentina, registró una variación interanual del 2% durante el tercer trimestre, lo que significa la pérdida de impulso de la producción. La variación fue negativa en septiembre, mensual e interanual».
Los esfuerzos de la política económica brasileña hasta ahora perseguían dos objetivos: frenar la inflación y reducir los coletazos de la crisis en el hemisferio norte. De hecho, ayer el presidente del Banco Central brasileño, Alexandre Tombini, sostuvo que «demasiada liquidez en los mercados globales y altos precios de las materias primas impiden que Brasil reduzca su meta de inflación en el corto plazo».
Sin embargo, en la encrucijada entre priorizar crecimiento o inflación el Banco Central de Brasil le dio mayor importancia al primero: en las últimas reuniones del COPOM (Comité de Política Monetaria), se recortó la tasa de interés de referencia en dos oportunidades desde el 12,5% inicial hasta el 11,5% actual. Es más: en el encuentro de fines de noviembre se espera que vuelva a bajarla aún más.
Esto llevó a que el real brasileño pasara de cotizar desde el 1,59 por dólar a fines de agosto a 1,78 actual, luego de tocar inclusive el temeroso 1,96 por dólar. Esto provocó cierta alarma en el Gobierno y también entre los industriales argentinos. De hecho, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, sostuvo a mediados de octubre que el peor escenario para la Argentina era que «Brasil deje de crecer por la crisis financiera internacional», subestimando la depreciación de la moneda brasileña.
Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas y también el de mayor sofisticación: cerca del 40% de las manufacturas industriales van a parar allí. Si bien el déficit comercial se redujo en octubre, en el acumulado de los primeros 10 meses del año aún se registra un rojo de u$s 4.964 millones. Uno de los principales sectores de exportación ya evidenció la desaceleración brasileña: las ventas de automóviles, vehículos comerciales livianos, camiones y autobuses nuevos en Brasil se desplomaron un 10% en octubre frente a septiembre.


Dejá tu comentario