23 de septiembre 2011 - 00:00

Malo para Piñera: estudiantes se reactivaron con masivo acto

Uno de los brazos de la gigantesca manifestación en Santiago. Como cada vez que se produce un acto, un grupo de vándalos actuó y los carabineros emprendieron una dura represión.
Uno de los brazos de la gigantesca manifestación en Santiago. Como cada vez que se produce un acto, un grupo de vándalos actuó y los carabineros emprendieron una dura represión.
Santiago - El movimiento estudiantil de Chile revalidó ayer su fortaleza al sacar a las calles a 180.000 personas en defensa de sus demandas por una educación pública, gratuita y de calidad.

Universitarios, secundarios y profesores marcharon con sus familiares en Santiago y otras ciudades de Chile, en un nuevo desafío al Gobierno de Sebastián Piñera.

A lo largo de once cuadras, los jóvenes demostraron una vez más que están dispuestos a perder el año académico si no se aceptan sus condiciones mínimas, como el fin al lucro y una educación gratuita y de calidad.

«La convocatoria demuestra un nivel de convencimiento muy alto. Esto no se ha debilitado», enfatizó la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Camila Vallejo, respecto de la movilización que terminó con algunos incidentes.

La dirigente comunista añadió que «la gente quiere lograr las demandas que nosotros hemos levantado. Las familias chilenas nos acompañan».

Vallejo advirtió que «con o sin diálogo seguiremos movilizándonos porque todavía no hemos logrado el objetivo y ellos (el Gobierno) no han respondido a nuestras demandas».

«El movimiento siempre seguirá vivo, independiente de las instancias que se generen con el Gobierno», sentenció.

Por su parte, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Giorgio Jackson, aseguró que «si el Gobierno no está a la altura de cumplir las demandas, en el futuro tendrán que venir otros».

Además de las 180.000 personas de Santiago (según datos de los organizadores), también se manifestaron unas 10.000 en Valparaíso, sede del Legislativo, y unas 3.500 en Concepción, la tercera ciudad del país, así como unos 2.500 jóvenes en Talca y 1.000 en La Serena.

Esta jornada se consideraba crucial para medir la fuerza del movimiento, que en su última manifestación, el 14 de septiembre, había convocado a sólo 10.000 personas, lejos de las más de 80.000 de las manifestaciones de julio y agosto.

Los dirigentes descartaron entonces un desgaste del movimiento y atribuyeron la menor asistencia al duelo por el accidente aéreo en el que murieron 21 personas y a la proximidad de las Fiestas Patrias, los días 18 y 19.

Con todo ello, la masiva convocatoria de ayer superó incluso las previsiones de los estudiantes.

El Gobierno conservador se creía fortalecido por haber logrado desplazar de las portadas de los diarios estos reclamos, pese a que no obtuvo respaldo a su propuesta de «Salvemos el año», dado que 70.000 escolares no se reinscribieron y prefirieron perder el año lectivo.

Las conversaciones entre el movimiento estudiantil y el Gobierno están en punto muerto, luego que el ministro de Educación, Felipe Bulnes, anunció que aceptarían sólo una de las cuatro garantías que los estudiantes piden para sentarse en una mesa de diálogo.

Un día antes del paro, el Ejecutivo debió dar una señal de acercamiento y otorgó por segunda vez un nuevo plazo para inscribirse en el programa «Salvemos el año escolar», medida de presión que inició el 16 de agosto para poner fin a las ocupaciones de establecimientos escolares. Pero al mismo tiempo, desalojó liceos emblemáticos que distanciaron más a las dos partes.

Las autoridades le bajaron el perfil a la convocatoria masiva de ayer y sentenciaron que «una marcha más o menos no cambiará nuestra preocupación central».

«Se trata de la marcha número 35 del movimiento estudiantil en lo que va del año y obviamente que el Gobierno ha señalado que una marcha más o menos, o más grande o pequeña, no va a cambiar el tema y la preocupación fundamental del Gobierno de seguir insistiendo en la necesidad de una mesa de diálogo», señaló el vocero Andrés Chadwick.

En Nueva York, Piñera aseguró ante la Asamblea General de Naciones Unidas que la «educación es la madre de todas las batallas» y que la lucha de los estudiantes de Chile por una mayor calidad es «una causa noble».

Mientras, la marcha se cerraba con serios disturbios, después de que un grupo de encapuchados se enfrentó con los carabineros (policía militarizada).

Tras separarse de una manifestación que mayoritariamente se desarrollaba de manera pacífica, los encapuchados comenzaron a lanzar piedras y palos a la policía en las cercanías del Parque Almagro, en el centro de Santiago, donde los agentes policiales lanzaron gas lacrimógeno y agua para disolverlos.

Algunos manifestantes encendieron también barricadas con maderas y otros objetos saqueados previamente de una construcción cercana.

Agencias ANSA, EFE, AFP y DPA y Ámbito Financiero

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