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Malvinas: Londres ahora dice que quiere hablar
Gordon Brown
Brown convocó ayer al Gobierno argentino a trabajar en asuntos de mutuo interés en el
Atlántico sur, incluyendo el comercio y las comunicación entre las islas Malvinas y el resto de los países de la región.
El llamado fue parte del tradicional mensaje de año nuevo destinado a los kelpers. Y ratificó que no habrá negociaciones sobre la soberanía del archipiélago hasta tanto así lo deseen los isleños.
La relaciones bilaterales están en la era del hielo en lo que respecta a la vinculación con las Malvinas. No hay vuelos chárteres, sólo se mantiene la frecuencia de un viaje al mes a cargo de la empresa Lan Chile que hace escala en Río Gallegos en tránsito a las islas, no se cumplieron los vuelos humanitarios para que los familiares de los veteranos visiten las tumbas en el cementerio de Darwin y aún no se inauguró el cenotafio en honor a los muertos en combate, erigido en ese cementerio por la Comisión de Familiares de los Caídos en Malvinas.
Las responsabilidades son compartidas; por un lado, está la renuencia británica a conceder, temen que esa actitud sea interpretada como debilidad; y por otro, cierta demora de la Cancillería criolla en encaminar las peticiones formales al Reino Unido.
Por caso, hasta ahora no se envió al Foreign Office el pedido de los deudos del aviador militar Jorge Casco, quienes desean enterrar los restos en el cementerio de Darwin. Un funcionario de la Dirección Malvinas y Atlántico Sur suele usar el latiguillo de «los tiempos diplomáticos» a modo de justificativo por las demoras en la gestión.
Identificación
El piloto Casco de la Fuerza Aérea falleció el 9 de mayo de 1982 cuando su avión Skyhawk A-4C se estrelló al sur de la isla Jason, mientras se aprestaba a atacar a la fragata inglesa HMS Coventry. Sus restos fueron identificados hace un mes en el laboratorio del Banco Nacional Genético del Servicio de Inmunología del hospital Durand y los familiares decidieron darle sepultura en la tierra por la que ofrendó su vida. El caso debe ser tratado por ambas cancillerías, tienen que ponerse de acuerdo en el modo de traslado -sería aéreo- y en el tipo de avión. Todo indica que sería una aeronave oficial, pues se trata de un militar cuyas exequias se rigen por reglamentos de ceremonial castrense.
El premier Brown incluyó en su mensaje a los isleños un párrafo sobre los vuelos humanitarios quizá para ablandar a los kelpers: «Lamento que la visita aún no se haya cumplido. Sé que vuestro Gobierno desea que eso acontezca. Espero que éste sea el año en que podamos encontrar una forma aceptable de avanzar». ¿Sabrá que hay un entendimiento firmado en 1998 por la Argentina y Gran Bretaña que establece la realización de esos vuelos, su periodicidad y que están fuera de la disputa o reclamos por derechos de soberanía?
En otro punto de las palabras de fin de año, el primer ministro británico recalcó la importancia de la nueva constitución isleña, entró en vigencia con el primer día de 2009, donde se establece el compromiso del Reino Unido con la autodeterminación de la población de Malvinas. También enfatizó el apoyo del Gobierno central al desarrollo de la industria de hidrocarburos en el archipiélago.
La Cancillería destacó que «la Argentina adoptó con el Reino Unido entendimientos bilaterales de carácter provisorio bajo fórmula de salvaguardia de soberanía, que tienen por finalidad la cooperación sobre aspectos prácticos como medio de contribuir a crear el clima propicio para la reanudación de las negociaciones tendientes a la solución de la disputa».
No obstante, apuntó que «tal objetivo no ha podido alcanzarse debido a la persistente renuencia del Reino Unido a abordar la cuestión de la soberanía, así como por la continuada realización de actos unilaterales británicos en relación con el área de la disputa».
Y aclara que estos actos «no sólo violan el espíritu y la letra de los entendimientos alcanzados, sino que además contrarían el llamamiento de las Naciones Unidas de abstenerse de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las islas están atravesando por el proceso recomendado en las resoluciones pertinentes».
En el documento, la Cancillería argentina reitera que «la Constitución nacional consagra el objetivo permanente e irrenunciable de recuperar el ejercicio pleno de la soberanía sobre dichos territorios y espacios marítimos, conforme a los principios del derecho internacional y respetando el modo de vida de los habitantes de las islas Malvinas. Este objetivo constituye una política de Estado y responde a un anhelo colectivo del pueblo de la Nación Argentina».
Reiteración
Agrega, por último, que la República Argentina considera «injustificada la negativa británica a abordar la cuestión de fondo para encontrar una solución justa, pacífica y duradera a la controversia de soberanía, conforme el mandato de la comunidad internacional».
Reitera, además, «su permanente disposición a reanudar el proceso negociador bilateral con el Reino Unido para hallar una solución definitiva a la disputa de soberanía y poner fin a esta anacrónica situación colonial incompatible con el decurso y evolución del mundo moderno».


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