24 de mayo 2012 - 00:00

Maniobra para sacar a Luis Barrionuevo

Hugo Moyano encabezó el Confederal de la CGT. A su lado, Carlos González (UTEDYC), Amadeo Genta (municipales) y Gerónimo Venegas (peones rurales).
Hugo Moyano encabezó el Confederal de la CGT. A su lado, Carlos González (UTEDYC), Amadeo Genta (municipales) y Gerónimo Venegas (peones rurales).
En el ajedrez de la CGT, la oposición a Hugo Moyano corre el riesgo de perder una pieza clave. Se trata de Luis Barrionuevo, a quien el camionero intentará impedirle su participación en el congreso de renovación de autoridades, previsto para el 12 de julio. El argumento: desde que en 2008 formó su propia central obrera, la Azul y Blanca, el gastronómico y sus aliados dejaron de pagar la cuota de afiliación a la CGT, uno de los requisitos estatutarios para participar de la organización.

La maniobra, según reconocen cerca de Barrionuevo, busca restarles a los «gordos» e «independientes» un tercio de los congresales que dicen tener a su favor con vistas al cónclave de Ferro Carril Oeste. Los 38 gremios que integran la Azul y Blanca suman unos 400 congresales (siempre de acuerdo con los números del gastronómico) sobre los cerca de 1.200 que afirman acumular los opositores sobre un total de 2.000.

Moyano terminó de definir la jugada ayer, durante la realización del Comité Central Confederal, paso previo al Congreso. A la hora de contabilizar los delegados confederales, los dirigentes restaron los correspondientes a Gastronómicos, Seguridad (de Angel García), trabajadores de estaciones de servicio (liderados por Carlos Acuña) y Viajantes (cuyo secretario general es Luis Cejas), entre otros.

En rigor, la cuota de afiliación no suele ser un requisito indispensable para la participación en la vida interna de la CGT. De hecho, los rivales de Moyano aseguran que durante su estadía en la denominada «CGT disidente» jamás la pagó, y que a su vuelta a la estructura formal de la central obrera tampoco se le pidió saldar esa deuda. Sin embargo, en tiempos de abierta confrontación entre los sectores, los hombres del camionero dijeron estar en condiciones de ponerse legalistas para cerrarle las puertas a Barrionuevo el 12 de julio.

Un sindicato de las dimensiones de Gastronómicos (considerado de los grandes) debería abonar una cuota de 27 mil pesos mensuales. Multiplicado ese monto por los cuatro años desde la fundación de la Azul y Blanca, Barrionuevo debería acelerar el pago de al menos 1,3 millón de pesos para habilitar el sufragio de sus congresales. Pero incluso en ese escenario, los aliados de Moyano podrían alegar que la mera falta de pago hasta ahora impedirá su participación.

Será, sin embargo, un elemento más de negociación.

Dejá tu comentario