La gobernadora desembarcó ayer en Florencio Varela, bastión del peronismo donde manda Julio Pereyra. Allí promueven a un candidato “puro” del PRO para 2019. Hoy visita el tercer cordón.
Tierra peronista. Vidal visitó ayer un taller de juguetes y muebles artesanales del partido bonaerense de Florencio Varela. El contacto directo sigue como centro de la estrategia política luego de los timbreos.
María Eugenia Vidal relegó esta semana la agenda en la Costa Atlántica para retomar los "mano a mano" en el conurbano bonaerense. Superada la etapa de los timbreos, recurso de campaña que se extinguió luego del triunfo sobre Cristina de Kirchner, ahora la gobernadora aplica una nueva modalidad que consiste en el contacto directo con vecinos de la provincia y le camina al peronismo territorios propios en medio de los cruces del PJ para intentar una foto de unidad.
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Vidal apareció ayer en Florencio Varela, donde manda Julio Pereyra, un "barón" peronista del conurbano. Ultra kirchnerista entre 2003 y 2015, ahora Pereyra encabeza un sector del peronismo bonaerense ortodoxo que se sumó a la ola renovadora que consagró a los intendentes Gustavo Menéndez (Merlo) y Fernando Gray (Esteban Echeverría) en la jefatura del Partido Justicialista. Florencio Varela es un objetivo directo de Cambiemos de cara a su eventual expansión en 2019. Y fue uno de los pocos distritos donde el colectivo oficialista fue a internas en las legislativas del año pasado. Allí se impuso Pablo Alaniz, quien se postuló a primer concejal blindado políticamente a través del apoyo del jefe de gabinete de ministros, Marcos Peña. Alaniz se desempeñó como encargado de comunicación digital y redes sociales en Casa Rosada, una función que desvela a la mano derecha de Mauricio Macri. Y representa el perfil de candidato "puro" que Peña pretende instalar en cada municipio del conurbano para disputarle intendencias clave al peronismo en 2019.
En Varela, Vidal visitó un taller de juguetes y muebles artesanales y desplegó el "mano a mano" a través del diálogo con los dueños del local y sus clientes. La gobernadora retomó así su actividad oficial plena, luego de un período de descanso en Mar del Plata, junto a sus hijos, durante el cual intercaló algunas actividades de Gobierno. Por la tarde, la mandataria encabezó en La Plata una reunión de seguimiento de la gestión con ministros de su gabinete.
En Mar del Plata, Vidal había animado otro "mano a mano" pero con un grupo de salvavidas que hizo un piquete en la vía pública y la obligó a detener la marcha del vehículo en el que se trasladaba. "Me bajé del auto para evitar que se genere un problema mayor. No quería que la Policía avanzara y se creara un problema mayor. Por suerte encontré personas que quisieron dialogar y luego pidieron disculpas y eso lo reconozco", sostuvo Vidal. En un programa de televisión también se refirió al pedido de detención que pesa sobre el intendente peronista de la localidad de Ensenada, Mario Secco, quien es acusado de "coacción agravada" por haber ingresado a la Legislatura el pasado 14 de diciembre con un grupo de partidarios cuando se debatía un paquete de proyectos enviados por el Ejecutivo provincial. "Más allá del pedido de prisión preventiva, lo que quiero es que la Justicia avance contra los violentos. Ese día, Secco ingresó con barrabravas a impedir que la Legislatura trate un conjunto de iniciativas que intentaban terminar con privilegios. Eso es algo que no pude pasar", enfatizó la gobernadora.
Hoy Vidal continuará su recorrida por el conurbano bonaerense con una parada en el tercer cordón de la primera sección electoral. Junto al intendente Darío Kubar visitará la guardia médica de un hospital.
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