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Mano a mano por ser el Nº 1 argentino

Sin dudas, esta temporada tiene un denominador común para ambos: las lesiones. Luego de operarse de la cadera en 2009, Nalbandian arrancó su calendario en febrero, en Buenos Aires, donde llegó hasta cuartos de final. Sin embargo, en abril sufrió un desgarro en el isquiotibial izquierdo en el Masters 1000 de Monte Carlo que lo apartó de las canchas hasta julio, cuando volvió para jugar la serie de cuartos de final de Copa Davis ante Rusia. Un mes después, en Washington, ratificó su recuperación con un título de categoría ATP 500. El 22 de marzo de este año, el cordobés tocaba fondo: ocupa-ba el puesto 161. Hoy figura 25º y podría ser premiado por la ATP como el «mejor regreso» el próximo 3 de diciembre.
Un camino similar transitó Mónaco en esta temporada. El quiebre se produjo después de la caída en primera ronda en Roland Garros, en mayo, cuando sufrió una lesión en la muñeca izquierda que lo marginó hasta agosto. Su reinserción al circuito no fue nada sencilla. El tandilense recién obtuvo su primer triunfo hace casi cuatro semanas, en el Masters 1000 de Shanghái, donde cortó una racha de cinco meses sin victorias. Las semifinales en el certamen chino más los cuartos de final que alcanzó la última semana en Valencia lo depositaron por ahora como el mejor tenista criollo.
Hoy empezará la discusión por el liderazgo en París. Más allá del debut, el horizonte asoma complicado para los dos. En caso de avanzar a la segunda ronda, Nalbandian se cruzará con el escocés Andy Murray, Nº 4 del mundo, y Mónaco con el serbio Novak Djokovic, Nº 3. El cordobés y el tandilense sólo podrían cruzarse en una hipotética final. Mónaco depende de sí mismo para conservar el privilegio. Pero sabe que de cerca lo persigue Nalbandian, un especialista en ocupar ese sitial.


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